Los animales fueron exportados a México y las instalaciones quedaron vacías. La empresa se prepara para devolver las nueve hectáreas frente al mar, mientras continúa el proceso judicial.
La quiebra del Aquarium de Mar del Plata cerró uno de sus capítulos más tristes: el de los animales que permanecieron en cautiverio después del cierre del parque y cuyos destinos quedaron sujetos a negociaciones, ofertas de compra y decisiones judiciales. Después de más de un año y medio de incertidumbre, traslados y operaciones frustradas, se concretó la venta de los últimos cuatro pingüinos saltarines por u$s40.000 a un acuario de México. Los ejemplares fueron exportados el 7 de octubre y las instalaciones quedaron completamente vacías de animales. Ahora, la sindicatura avanza con la reducción del personal que todavía trabaja en el establecimiento y acordó devolver el predio de nueve hectáreas a sus propietarios el próximo 2 de noviembre.
La operación quedó acreditada en el expediente que tramita ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°20, a cargo del juez Eduardo Malde, mediante la factura de exportación, la documentación sanitaria del SENASA y el acta de entrega de los animales en el aeropuerto de Ezeiza. La compradora fue Acuario Vallarta S.A. de C.V., de Puerto Vallarta, México, que pagó u$s10.000 por cada uno de los cuatro pingüinos saltarines de las rocas (Eudyptes chrysocome).
El comprador mexicano había presentado una propuesta durante abril y posteriormente ratificó su interés, asegurando que contaba con instalaciones terminadas y habilitaciones para recibir a los animales. La operación requirió autorizaciones sanitarias y documentación para el comercio internacional de especies, además de un período de aislamiento previo al traslado.
La factura de exportación fue emitida el 22 de septiembre, mientras que el operativo definitivo se realizó el 7 de octubre. Ese día, a las 8 de la mañana, los cuatro pingüinos salieron del Aquarium, ubicado en avenida de los Trabajadores 5600, en un vehículo que los trasladó hasta la terminal de cargas del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
Los ejemplares viajaron bajo la supervisión de personal todavía dependiente del ex Aquarium. Llegaron a Ezeiza alrededor del mediodía y fueron entregados a representantes de la empresa de logística internacional Intermodal Logistics Service S.A., designada por el comprador mexicano. El embarque se programó en el vuelo AM029, que partió esa misma noche, a las 23:25, con destino a Ciudad de México.
La operación generó además gastos aduaneros. Entre los comprobantes incorporados al expediente figura un pago de $2,13 millones realizado el 6 de octubre en concepto de anticipo de tributos aduaneros.
Aunque el precio acordado fue de u$s40.000, el dinero que finalmente ingresó a la cuenta judicial de la quiebra resultó ligeramente inferior. Según una resolución firmada este 23 de octubre por el juez Malde, se acreditaron u$s39.823,02, con una diferencia de u$s176,98 explicada por comisiones bancarias, IVA y gastos de transferencia internacional.

El Aquarium quedó sin animales y preparan la salida de 11 trabajadores
La partida de los cuatro pingüinos saltarines permitió completar el traslado de los animales que habían quedado dentro del Aquarium después de su cierre, en marzo de 2025. El proceso había comenzado con la salida de los diez delfines nariz de botella, vendidos a Egipto por u$s800.000, y continuó con el traslado de cuatro lobos marinos, identificados como Ciro, Joaco, Nazareno y Mía, a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú.
En septiembre se concretó la reubicación de 43 pingüinos magallánicos en la Fundación Bubalcó, en Río Negro, mientras que los dos pingüinos rey también fueron trasladados. Los últimos en abandonar el predio fueron los cuatro saltarines vendidos a México.
Con la salida de los animales desapareció también la principal razón por la que la quiebra continuaba manteniendo una dotación de trabajadores en un establecimiento que ya no tenía actividad comercial. En una presentación realizada el 21 de octubre, la síndica informó al juzgado que ya no resulta necesaria la continuidad de 11 de los 12 empleados que permanecen en actividad.
La decisión llega después de más de un año y medio en el que la empresa debió seguir afrontando los gastos de alimentación, atención veterinaria y mantenimiento de los animales, pese a que el parque había dejado de recibir visitantes. Ahora, con las instalaciones vacías, la sindicatura busca completar el retiro de los bienes y entregar el inmueble a sus propietarios.
Pero el destino de los pingüinos estuvo lejos de resolverse fácilmente. Durante 2025 hubo distintas propuestas de compradores internacionales que nunca llegaron a concretarse. Una firma mexicana ofreció u$s750.000 por la totalidad de los ejemplares, mientras que un oceanario de China llegó a proponer u$s950.000 por 62 pingüinos. También hubo una oferta de Brasil por u$s250.000 para adquirir entre 26 y 30 animales.
Ninguna de esas negociaciones prosperó y los pingüinos continuaron en el Aquarium. En agosto de este año, el inventario judicial todavía registraba 59 ejemplares, aunque no todos llegaron a ser reubicados.
Según consta en el expediente, en el medio, ocho pingüinos magallánicos murieron y otros dos desaparecieron del establecimiento, en un episodio que motivó una denuncia policial. Los estudios veterinarios realizados no permitieron determinar una causa única y concluyente para los fallecimientos.
Mientras tanto, la desaparición de los otros dos ejemplares provocó cuestionamientos del juez Eduardo Malde, quien pidió explicaciones sobre cómo habían podido ser sustraídos de un establecimiento cerrado al público y que todavía contaba con personal dedicado al cuidado de los animales.
Según los informes incorporados al expediente, el Aquarium había registrado reiterados ingresos de personas ajenas al predio, que accedían a través de sectores dañados del alambrado. En uno de esos episodios fue manipulado el recinto donde permanecían dos pingüinos en tratamiento, que luego desaparecieron.
Las nueve hectáreas del Aquarium, otra pieza clave de la quiebra
Con todos los animales fuera del establecimiento, también quedó despejado el camino para devolver las más de nueve hectáreas frente al mar, en la zona de Punta Mogotes, donde funcionó el Aquarium durante décadas.
El inmueble pertenece a Cabo de las Corrientes S.A., que debía recuperarlo el 31 de marzo pasado. Sin embargo, la permanencia de los pingüinos y las dificultades para encontrarles destino obligaron a postergar la entrega.
Ahora, la sindicatura alcanzó un acuerdo para restituir el predio el próximo 2 de noviembre, libre de ocupantes y de los bienes vendidos que deban retirarse.
El terreno también despertó interés inmobiliario tras el cierre del parque. Por su ubicación y extensión, comenzaron a circular versiones sobre posibles desarrollos y operaciones cercanas a los u$s20 millones, aunque hasta el momento no existe una compraventa concretada.
La entrega del inmueble será el último paso para bajar definitivamente la persiana del Aquarium. El parque cerró al público en marzo de 2025, pero su historia continuó durante más de un año en los tribunales, con los animales convertidos en parte de una liquidación judicial. Ahora, mientras la quiebra de Plunimar sigue su curso, se termina también la historia del establecimiento que durante décadas fue uno de los puntos más visitados por los turistas en Mar del Plata.
Fuente: Ámbito






