Todo es destrucción y hollín en lo que era Argenfer, una de las ferreterías más tradicionales y destacadas de la ciudad que desapareció en unas pocas horas, con el fuego que arrasó las instalaciones como continuidad de un incendio que se había originado en un taller mecánico lindero.
Gustavo Ares, su propietario, se mueve tranquilo sobre esos restos y asegura que está tratando de entender lo que ocurrió y asumir lo perdido. Pero por sobre todo echa una mirada positiva y resalta el acompañamiento en este tropiezo duro: “tanta gente que se arrimó a dar su apoyo, y no solo emocional sino económico, poniéndose a disposición para lo que necesitamos”, dijo a Teleocho Informa.
Citó a conocidos, clientes, proveedores y tantos otros que de una u otra manera se han acercado para tenderle una mano. “Es sensacional”, dijo y a partir de ese acompañamiento explicó que está abierto ahora a recibir asesoramiento para saber qué hacer. “Peritos, compañía de seguros. Muchos colegas se pusieron a disposición para ayudarnos en este paso”, explicó mientras recorría lo que quedó del salón.

Sobre el personal remarcó que “la gente está dolida” porque hay empleados desde hace 30 o 40 años en la firma. “Somos familia y eso es duro”, dijo. Y al analizar con mayor frialdad lo que vio, vivió y hoy ve destruído insiste: “estoy tratando de entender lo que sucedió y sumar la experiencia de forma positiva”.
Sobre este último aspecto dijo que quiere encontrar una mirada más allá del desánimo y el dolor. “Estoy viendo qué cosas cambiar, y no solo en lo propio sino que esta amarga experiencia sirva para trasladarla a algún amigo o conocido y evitar que se repita”. “Genera un aprendizaje para mejorar y que nos sirva a todos”, dijo.

Fuente: Ahora Mar del Plata






