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El Niño entra en fase crítica con más del 90% de probabilidad de intensidad muy fuerte, impactando clima global y seguridad

Los modelos climáticos globales indican que el fenómeno El Niño ha entrado en una etapa crucial, con más del 90% de posibilidades de alcanzar una intensidad muy fuerte. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Centro de Predicción Climática de NOAA han señalado una rápida fase de acoplamiento entre el océano y la atmósfera.

El Niño y su potencial impacto global significativo

El aumento de la volatilidad climática global debido a El Niño podría afectar áreas críticas como la seguridad alimentaria, la generación de energía hidroeléctrica y la salud pública, especialmente en zonas propensas a inundaciones.

En este contexto, Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, enfatiza la necesidad de estar preparados para mitigar el impacto económico y social de este fenómeno climático extremo. Las alertas tempranas y pronósticos estacionales son esenciales para salvar vidas.

Con anomalías térmicas significativas en las regiones Niño 3.4 y Niño 1+2, el fenómeno está en camino de ser uno de los más intensos registrados. La disminución de los vientos alisios ha permitido la aparición de aguas cálidas, intensificando el fenómeno.

Michelle L’Heureux, del Centro de Predicción Climática de NOAA, advierte que el calor subsuperficial seguirá alimentando las anomalías, prolongando la intensidad del evento.

Este escenario podría alterar radicalmente los patrones de clima global, aumentando el riesgo de fenómenos climáticos extremos, sequías y severas inundaciones.

Consecuencias de El Niño en Argentina

El impacto de El Niño podría ser inmediato en el Litoral argentino, afectando regiones como Misiones, Corrientes y Entre Ríos debido a un incremento en las precipitaciones y crecientes fluviales. Las comunidades ribereñas podrían enfrentar evacuaciones y fallas en servicios críticos como agua potable y electricidad.

La combinación entre las lluvias estacionales y el aumento del caudal de los ríos desde Brasil y Paraguay podría ejercer una presión significativa en la infraestructura hídrica. Además, los anegamientos prolongados pueden aumentar los casos de enfermedades como el dengue y la leptospirosis.

Este fenómeno climático, aunque natural, se presenta en un contexto de calentamiento global sin precedentes, haciendo que los eventos extremos sean más probables.

Fuente: Noticias Ambientales

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