En un día promedio de clases, uno de cada tres estudiantes de las escuelas secundarias municipales no asiste a la escuela. Frente a esos niveles de ausentismo, la Secretaría de Educación reconoció que no cuenta con información centralizada para seguir el problema en todo el sistema ni con un programa municipal específico para abordarlo.
“Un chico que falta seguido aprende menos. Y si sabemos que uno de cada tres no está en la escuela en un día promedio, no podemos mirar para otro lado. Hay que saber quiénes están faltando, ir a buscarlos y ayudarlos a volver”, sostuvo la concejala de Unión por la Patria Mariana Cuesta.
Los datos surgen de la respuesta del Municipio a un pedido de informes presentado por Cuesta. La información oficial muestra que los bajos niveles de asistencia se sostienen en el tiempo: en Secundaria, fue del 66% en 2023, 65% en 2024 y 68% en 2025. En Inicial se registraron los mismos porcentajes. En Primaria, la asistencia fue del 80% en 2023 y del 78% en 2024 y 2025.
Las escuelas registran las inasistencias y trabajan sobre las situaciones particulares. Sin embargo, la Secretaría informó que no tiene centralizados los datos sobre estudiantes con inasistencias reiteradas o trayectorias escolares discontinuas. Tampoco informó la existencia de un programa municipal específico para prevenir y reducir el ausentismo.
General Pueyrredon tiene el sistema educativo municipal más grande de la Argentina. Esa dimensión requiere que el Municipio pueda pasar del abordaje de cada situación particular a una política para todo el sistema, que permita detectar tempranamente las inasistencias, identificar dónde se concentran las mayores dificultades y evaluar los resultados de las intervenciones.
“Las escuelas hacen su trabajo y conocen a sus estudiantes. Pero la responsabilidad del Municipio es mirar el sistema completo. Necesitamos información, objetivos y una política propia para enfrentar el ausentismo y saber si estamos consiguiendo resultados”, afirmó Cuesta.
El seguimiento de las inasistencias resulta especialmente relevante por su impacto sobre los aprendizajes. Cuando las faltas se vuelven reiteradas, los estudiantes pierden continuidad en los contenidos y en el trabajo cotidiano del aula, además de debilitarse progresivamente su vínculo con la escuela.
“El objetivo no puede ser solamente registrar quién vino y quién faltó. Tenemos que usar esa información para actuar a tiempo y lograr que los chicos estén en la escuela, aprendan y puedan sostener su escolaridad”, concluyó Cuesta.






