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Planeta Madryn: Naturaleza sin límites y excelentes experiencias hoteleras y gastronómicas

“Cada cien metros el mundo cambia…”. Una idea que me acompañó en este largo viaje hacia el Planeta Madryn: un destino que ofrece una experiencia única, marcada por el magnífico entorno natural de nuestra Patagonia y una ciudad con la infraestructura ideal para que el visitante disfrute de un viaje inolvidable.

Desde el 4 de julio, la aerolínea de bandera ha retomado el denominado “Corredor Atlántico”. Con tres vuelos semanales, Aerolíneas Argentinas puso en marcha una ruta que permite unir las ciudades de Buenos Aires, Mar del Plata, Bahía Blanca, Trelew, Comodoro Rivadavia y Río Gallegos. Sin dudas, un aliciente importante para decidir trasladarse a un destino lejano, atractivo y absolutamente diferente a lo que conocemos quienes vivimos en el centro del país.

Para tener en cuenta: los servicios hacia el sur están programados para los días lunes, miércoles y viernes y en sentido inverso los martes, jueves y sábados.

Volviendo al viaje realizado, junto al camarógrafo Fernando Legarreta, debo decir que la ciudad posee extensas playas de arena para caminar y disfrutar de la salida del sol y un paseo costero con hotelería y establecimientos gastronómicos que miran hacia la bahía del Golfo Nuevo, en donde las ballenas francas australes se reproducen en los meses de mayo a diciembre. Es frecuente verlas desde el centro de la ciudad, pero si no se cuenta con la suerte de ello, a pocos kilómetros al norte de la ciudad se encuentra El Área Natural Protegida El Doradillo.

Esta zona costera se extiende entre Punta Arco hasta Cerro Prismático. La reserva natural es una franja de 25 kilómetros de largo y 3 de ancho en la costa del Golfo Nuevo protege el ecosistema patagónico costero donde habitan diferentes especies de animales como los guanacos, zorros, maras y aves marinas. Todas estas, especies que pudimos avistar, grabar y fotografiar durante nuestra estadía.

Es indescriptible en palabras el espectáculo de observar a las ballenas y sus crías en ese magnífico marco natural.

El Doradillo es un lugar ideal para disfrutar de increíbles amaneceres y atardeceres junto al mar y observar a las ballenas, sus crías o algún que otro pingüino y ave marina. Se puede llegar contratando una excursión o con un taxi.

Un consejo: No se olviden el mate, y algo rico para acompañar. Para lograr la foto o filmación perfecta se necesita paciencia y disfrutar de un par de horas en el lugar.

Al otro lado de la bahía, la rocosa Península Valdés alberga pingüinos y elefantes marinos, los que son cazados por las orcas. En la instancia del año en la que estuvimos pudimos apreciar a los elefantes marinos apostados en la costa.

Caleta Valdés es el apostadero de mayor diversidad de mamíferos marinos.

La unidad operativa Caleta Valdés se sitúa dentro del Área Natural Protegida y Patrimonio de la Humanidad Península Valdés, allí recorrimos los senderos habilitados para los visitantes.

Se en encuentra a 75 kilómetros de Puerto Pirámides, por camino de ripio y es una formación geográfica de extraordinaria belleza. En la reserva ubicada sobre la punta sur de la Caleta (Punta Cantor) se puede observar un apostadero de Elefantes Marinos que se acercan a las costas para su reproducción y muda de piel. Esta reserva cuenta con Guardafaunas permanentes, baños públicos, cartelería informativa y senderos para caminar.

Un consejo: En Punta Cantor hay gastronomía y las hamburguesas de cordero son ricas y económicas (y en ese entorno se saborean como el manjar mismo de los dioses).

Conectar con la naturaleza nos conecta con lo más íntimo de cada uno de nosotros. Esta es la experiencia que se encuentra en lo que hasta aquí describimos, que se suma a que la ciudad está perfectamente preparada para recibir al visitante y que pueda disfrutar de la mejor hotelería con vista al mar, así como de una gastronomía exquisita en su composición de frutos de mar y el cordero patagónico.

El visitante se siente bien tratado desde que llega hasta que se va colmado de recuerdos.

Párrafo aparte merecen las experiencias que hemos vivido en el avistaje de ballenas en Puerto Pirámides y el snorkeling que hicimos con lobos marinos. Serán objeto de una nota en particular en los próximos días.

Va nuestro agradecimiento a la gente del Ente Mixto de Promoción Turística, en particular a Marcos Grosso y Adrián Gelves por toda la asistencia para que podamos compartir esta experiencia.

«Cada cien metros el mundo cambia..» y también cambia el viajero con cada experiencia nueva y el nuevo recuerdo que se atesora en la memoria. Sigo escribiendo y las sensaciones que afloran en palabras saben a poco frente a la inmensidad de lo vivenciado. El planeta Madryn es una verdadera maravilla.

FUENTE: Noticias MDQ

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