Mientras la investiga busca elementos de prueba y espera por pericias frente a la sospecha de un eventual hecho intencional, a más de 20 horas de iniciado el incendio de la llamada Casilla Blaquier todavía existían mínimos focos de fuego entre los tirantes carbonizados, las chapas en el piso y la reja principal de acceso rendida entre una montaña de cenizas.
Todo es dolor por la pérdida de un espacio histórico de la Loma de Stella Maris, allí donde la ciudad comenzó a nacer y crecer a principios del siglo pasado, y se repiten las expresiones que lamentan este episodio que no dio tiempo a los bomberos a una intervención que permitiera salvar aunque sea parte de la estructura. Su construcción en madera contribuyó a que las llamas se multiplicaran con altura de casi diez metros, suficiente para generar calor que provocó estallido de cristales de edificios linderos.
El arquitecto Pablo Mastropasqua, especialista en preservación patrimonial, recordó que se trataba de una de las construcciones de este estilo única para ese conjunto urbano que asomó en 1903 a partir de una inversión de Benjamín Anchorena, que hizo levantar seis viviendas similares con estilo bungalow con la idea de rentarlas a los veraneantes que comenzaban a llegar a la ciudad.
“Esta última que quedaba en pie la habían comprado los Blaquier y la usaban para su personal de servicio”, dijo sobre aquel primer destino que se extendió durante algunas décadas. Luego llegó para el lugar un período de falta de atención y mantenimiento, evidenciado en el mal estado que presentaba esa unidad en estos últimos tiempos, cuando ya había salido a la venta.

Estaba declarada patrimonio por la municipalidad y aun así no se realizaron inversiones para acondicionarla y ponerla en valor. “Hubo mucho tiempo de abandono”, reconoce Mastropasqua y recordó que hace diez años había un emprendimiento inmobiliario que ofrecía desarmarla y trasladarla a un barrio cerrado y allí construir una torre.
“Es un terreno muy disputado, céntrico, entre edificios”, admite el profesional y citó que estuvo publicado el inmueble en 900.000 dólares con opción a proyectos de desarrollos e inversión. “Hoy vale más porque no tiene el obstáculo de la casa patrimonial”, señaló sobre una condición que limitaba cualquier idea para construir en ese lote sobre calle Alvear, entre Colón y Bolívar. “Lo que se perdió es una parte de la historia de Mar del Plata”, dijo Mastropasqua.

Fuente: Ahora Mar del Plata






