Empresarios y gremios no lograron acercar posiciones en la Secretaría de Trabajo. Mar del Plata tuvo fuerte presencia en la reunión. La zafra del langostino sigue paralizada y peligra la temporada. Las empresas insisten con una reducción salarial del 30%..
El conflicto pesquero que mantiene en vilo al sector marítimo nacional sumó este jueves un nuevo capítulo de incertidumbre: la audiencia de conciliación celebrada en la Secretaría de Trabajo entre representantes empresariales y gremiales terminó sin acuerdo, y el inicio de la zafra del langostino continúa postergado de forma inédita en la historia pesquera del país.
En la negociación participaron actores clave del sector con fuerte presencia marplatense, tanto desde las cámaras empresarias como desde los gremios que representan a los trabajadores embarcados. Sin embargo, el diálogo volvió a naufragar, y se fijó un nuevo cuarto intermedio hasta el 4 de junio. La prórroga de la conciliación obligatoria se extendió hasta el 6 de junio, fecha límite para alcanzar un consenso antes de que se liberen las partes y pueda reactivarse el conflicto con medidas de fuerza.
Las cámaras empresarias –entre ellas CEPA, CAPIP y CAPECA– llevaron una oferta que incluyó una mejora respecto a los planteos iniciales, pero que aún resultó insuficiente para el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU). La propuesta incluyó una reducción del 30% en el ítem de “sueldo proporcional por producción” y un esquema que pretende que el salario básico quede absorbido por los ingresos por producción mientras los tripulantes estén en actividad. Además, las cámaras buscaron definir nuevas pautas para el pago del aguinaldo y la compensación por incapacidad laboral temporal.
Del otro lado, los gremios se mantuvieron firmes en su postura y rechazó cualquier retroceso en los actuales derechos laborales. Exigen mantener los salarios y condiciones vigentes, en un contexto económico donde el costo de vida impacta con fuerza sobre los trabajadores del sector.
Desde el pasado 17 de marzo, la flota de buques congeladores permanece amarrada, sin salir a pescar. La imposibilidad de iniciar la temporada de langostino no solo genera un fuerte impacto económico en los tripulantes y las empresas, sino que también pone en riesgo la sustentabilidad de toda la cadena productiva vinculada al puerto, con implicancias directas en astilleros, plantas de procesamiento y logística.
Con el reloj corriendo en contra, la negociación del próximo 4 de junio aparece como una instancia decisiva. Si las partes no logran alcanzar un entendimiento, el sector podría ingresar en una etapa de mayor conflictividad, profundizando una crisis que ya golpea con fuerza a Mar del Plata y otras ciudades portuarias del país.
Fuente: Loquepasa.net






