En diálogo con «Ecos de Mañana», programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, Marcelo Madina, Juez de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Mar del Plata, analizó el reciente informe de la Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT), que afirma que «Argentina registra la tasa más alta de personas privadas de la libertad desde que existen registros».
Argentina alcanzó un récord histórico de personas privadas de la libertad, con 258 presos cada 100.000 habitantes, según un informe del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura. El dato vuelve a poner en agenda la crisis del sistema penitenciario y su impacto en la Provincia de Buenos Aires y en Mar del Plata, donde el complejo penitenciario de Batán presenta niveles críticos de superpoblación.
El juez de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Mar del Plata, Marcelo Madina, analizó los números y advirtió que el problema no es solo la cantidad de detenidos, sino las condiciones en las que se cumple el encierro, con déficits estructurales que se profundizan año tras año.
Un informe que expone un crecimiento histórico
Madina señaló que el informe es relevante por el organismo que lo elabora, al tratarse del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura, integrado por distintos sectores y cuyo diagnóstico resulta difícil de deslegitimar. En ese sentido, remarcó que es significativo que desde el propio ámbito institucional se reconozca la gravedad del contexto de encierro.
El magistrado explicó que el documento no solo aporta cifras, sino que también analiza los factores que llevaron a este crecimiento histórico de la tasa de encarcelamiento en el país, con consecuencias directas sobre el sistema penitenciario.
Superpoblación, hacinamiento y violencia
El juez coincidió en que el problema central no es únicamente el aumento de personas detenidas, sino la forma en que están detenidas. Según detalló, el informe concluye que el crecimiento del encarcelamiento genera superpoblación, hacinamiento y mayores niveles de violencia, además de una fuerte falta de recursos para tratamientos y asistencia básica.
En el caso de la Provincia de Buenos Aires, Madina recordó que existe una crisis poblacional crítica, reconocida incluso por la Corte Suprema de Justicia de la Nación desde el caso Verbitsky, hace más de 20 años, sin que el problema haya sido resuelto.
Mano dura sin resultados
El análisis también apuntó a las políticas criminales aplicadas en los últimos años. Madina sostuvo que incrementar el encarcelamiento no ha solucionado ni el problema de la inseguridad ni el del sistema penitenciario.
En ese marco, explicó que hubo una mayor severidad legislativa, con aumentos de penas y restricciones a las excarcelaciones, pero sin resultados concretos. A su criterio, se trata de respuestas espasmódicas, vinculadas a delitos que generan impacto social, pero sin una política criminal definida para abordar un fenómeno que es claramente multicausal.
La situación crítica del complejo penitenciario de Batán
Al referirse al escenario local, Madina detalló que Mar del Plata cuenta con un complejo penitenciario muy grande, integrado por las Unidades 15, 44, 50 y un centro de menores, donde las carencias se multiplican, especialmente en materia de salud penitenciaria, debido a una gestión unificada.
Precisó que la Unidad 15, destinada a personas condenadas, alberga 1.494 detenidos, con un nivel de superpoblación crítica que supera ampliamente su capacidad. En tanto, la Unidad 44, pensada originalmente para 400 personas y que funciona como alcaidía para detenidos a la espera de juicio, tiene actualmente 712 internos.
Como dato positivo, destacó que en Mar del Plata, desde hace más de diez años, no se alojan personas detenidas en comisarías, lo que evita trasladar el problema al ámbito policial.
Falta de plazas reales y soluciones precarias
El juez advirtió que uno de los grandes problemas en la provincia es que no se conoce con certeza cuántas plazas penitenciarias reales existen. Según explicó, el aumento de cupos suele resolverse de manera precaria, agregando cuchetas en los mismos calabozos o creando módulos para 20 o 30 personas, sin adecuar la infraestructura básica.
Madina comparó la situación con el sistema de salud y señaló que, a diferencia de un hospital que puede derivar pacientes cuando está colapsado, la unidad penal siempre recibe detenidos, sin importar si supera largamente su capacidad. Esa lógica, aseguró, explica gran parte de la crisis actual del encierro en la Provincia de Buenos Aires y en Mar del Plata.
Fuente: LU9






