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Tener trabajo y seguir buscando: qué revela la UNMdP sobre el deterioro laboral en Mar del Plata

El GrET cruzó los datos del INDEC con los de empresas y advirtió señales de mayor fragilidad laboral. Crecen la búsqueda de empleo y el peso de los contratos temporarios.

Que haya más personas ocupadas no significa, necesariamente, que el mercado laboral esté mejor. Esa es una de las claves del Informe Sociolaboral de la Universidad Nacional de Mar del Plata: detrás del aumento del empleo aparecen menos puestos en empresas, más necesidad de trabajar horas adicionales y una búsqueda laboral que no termina al conseguir una ocupación.

El Grupo Estudios del Trabajo (GrET), con la participación de Eugenio Actis Di Pasquale y Marcos Gallo, ofrece una segunda lectura de los datos de desocupación del segundo trimestre de 2026. El problema no se agota en cuántos marplatenses están sin trabajo, sino que incluye las condiciones de quienes sí tienen uno.

La aparente contradicción surge del cruce de dos relevamientos. La Encuesta Permanente de Hogares registró 8.000 ocupados más que un año antes. Pero la Encuesta de Indicadores Laborales mostró una caída interanual del 1,2% del empleo en empresas de cinco o más trabajadores.

Feria de empleo

No son mediciones equivalentes: la primera incluye distintas formas de ocupación y la segunda observa un segmento empresarial que excluye al sector primario. Para los investigadores, ese contraste abre la hipótesis de que parte del aumento se explique por inserciones informales. El informe aclara, sin embargo, que todavía no puede confirmar ese crecimiento de la informalidad local.

La advertencia es más amplia que el trabajo sin registrar. También involucra la estabilidad: el estudio detectó un mayor protagonismo de los contratos de duración determinada en las incorporaciones recientes. Un empleo puede estar registrado y, aun así, ofrecer un horizonte breve o incierto de continuidad.

El análisis de los movimientos de personal refuerza esa lectura. Entre febrero y julio, las salidas superaron a las incorporaciones en los contratos de duración indeterminada. En cambio, los temporarios mostraron un saldo positivo entre mayo y julio. Para el GrET, esa composición evidencia una mayor fragilidad de las relaciones laborales.

La búsqueda que continúa después de conseguir trabajo

Otra señal aparece entre quienes ya están ocupados. Unas 61.000 personas buscaban empleo pese a tener una ocupación, 15.000 más que un año antes. Junto con los desocupados, conformaban un universo de 95.000 buscadores de trabajo. No todos estaban sin ingresos, pero todos ejercían presión sobre un mercado que no lograba absorber sus demandas.

A eso se suma la subocupación: 54.000 personas trabajaban menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y deseaban trabajar más. Para los especialistas, su aumento constituye un indicio indirecto de menor calidad de las ocupaciones. No alcanza con conseguir alguna tarea si esa inserción no ofrece las horas de trabajo necesarias.

El informe plantea que esa dinámica podría responder tanto a personas que pierden un empleo formal y buscan otra salida como al ingreso de nuevos integrantes de los hogares para completar los ingresos familiares. Son interpretaciones de los investigadores, no trayectorias individuales verificadas para todos los casos locales.

La debilidad tampoco se distribuye de manera uniforme. La construcción perdió un 11,2% del empleo relevado y la industria, un 5,6%. Las mejoras en comercio, restaurantes y hoteles, y en servicios comunales, sociales y personales no compensaron esas bajas. El deterioro, por lo tanto, no se explica únicamente por el movimiento de las actividades turísticas.

El GrET vincula este panorama con una economía nacional cuyo crecimiento se concentra en sectores primarios y extractivos, de menor peso en la generación de empleo. En cambio, actividades con mayor capacidad de contratación, como industria, construcción y comercio, permanecen por debajo de sus niveles de 2023.

Desde esa perspectiva, los investigadores sostienen que recuperar actividad no garantiza por sí solo recuperar trabajo de calidad. Su diagnóstico apunta a la necesidad de un desarrollo productivo que articule sectores y genere mayor valor agregado, además de puestos con continuidad y protección.

Fuente: Mi8

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