El reciente doblete sísmico ocurrido en Venezuela reactivó el debate sobre el riesgo sísmico en América Latina y puso en primer plano la vulnerabilidad de las ciudades frente a eventos de gran magnitud.
En Argentina, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) actualizó en 2022 el mapa nacional de peligrosidad sísmica, después de cuatro décadas, incorporando nuevas tecnologías y datos de monitoreo.
Clasificación de zonas sísmicas en Argentina
El territorio argentino se organiza en cinco niveles de peligrosidad, de la zona 0 (riesgo muy bajo) a la zona 4 (riesgo máximo):
- Zona 4 (peligro muy alto): sur de San Juan y norte de Mendoza, incluyendo sus capitales.
- Zona 3 (alto peligro): centro de Mendoza, norte y este de San Juan, oeste de La Rioja y noroeste de San Luis.
- Zona 2 (peligro moderado): norte de Salta y Jujuy, Tucumán, Catamarca, oeste de Córdoba, noreste de Chubut y parte de Tierra del Fuego.
- Zona 1 (peligro reducido): centro y norte de Tierra del Fuego, sur de San Luis, oeste de La Pampa y sectores de Mendoza.
- Zona 0 (riesgo muy reducido): Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, gran parte de Formosa, Chaco y Santa Fe.
El mapa evidencia que ya no existen zonas de riesgo nulo: todas las provincias presentan algún nivel de amenaza sísmica, incluidos centros urbanos alejados de la cordillera.
Historia sísmica argentina
Los terremotos más destructivos se concentraron en el centro-oeste del país:
- Mendoza 1861: destruyó la ciudad y causó miles de víctimas.
- San Juan 1944: considerado la mayor tragedia sísmica nacional, con alrededor de 10.000 fallecidos.
- San Juan 1977: se registró un doblete sísmico, con dos terremotos separados por apenas 30 segundos.
Estos antecedentes muestran que la región cordillerana es la más expuesta y que fenómenos complejos como los dobletes sísmicos son posibles en Argentina.

Origen geológico y fallas activas
Los sismos en Argentina se originan en fallas de la Placa Sudamericana, altamente fracturada en la región cordillerana limítrofe con Chile. La interacción con la Placa de Nazca genera esfuerzos tectónicos capaces de activar fallas profundas y superficiales.
El INPRES define una falla como una fractura en la corteza terrestre donde bloques de roca se desplazan. Cuando la tensión acumulada supera un límite, la liberación de energía produce un terremoto. Las fallas activas son aquellas que se movieron en tiempos recientes y están asociadas a los sismos más importantes.
Riesgo de doblete sísmico
El geólogo Andrés Folguera, investigador del Conicet, explicó en dialogo con el portal Infobae que un doblete ocurre cuando un primer sismo modifica tensiones y activa una falla vecina.
No es una réplica, sino dos eventos principales de magnitud semejante. Aunque la probabilidad es baja, el antecedente de San Juan 1977 demuestra que es posible en Argentina.
Prevención y normativa
El INPRES sostiene que, aunque no es posible predecir con exactitud un terremoto, la actualización de mapas y el monitoreo constante permiten mejorar la prevención. La clave está en:
- Normativa sismorresistente: construcción adaptada a zonas de riesgo.
- Educación pública: difusión de medidas de autoprotección.
- Intervención estatal: regulación de edificaciones públicas y privadas.
La experiencia venezolana evidencia que, en presencia de un doblete, tanto la capacidad de respuesta como la resistencia de la infraestructura resultan puestas a prueba.
Argentina presenta una diversidad de riesgos sísmicos, concentrados en el noroeste y centro-oeste.
La historia sísmica nacional y los recientes episodios internacionales subrayan la necesidad de mantener el monitoreo, reforzar la normativa de construcción y educar a la población para reducir el impacto de futuros eventos.
Fuente: Noticias Ambientales






