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Violencia en el fútbol infantil: la mamá de Gael contó cómo fue su cirugía y aseguró que todavía «no puede abrir el ojo»

Guillermina relató que su hijo de 11 años fue operado por la lesión y dijo que todavía no saben cómo evolucionará, mientras volvió a apuntar al clima de violencia previo al ataque.

La mamá de Gael, el nene de 11 años herido durante el ataque al micro del club Juventud Unida de Otamendi, aseguró que su hijo sigue con pronóstico reservado tras haber sido operado este domingo en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata por la grave lesión que sufrió en un ojo en medio del violento episodio ocurrido en Miramar.

“Gael está con pronóstico reservado. Fue una cirugía de una hora y media”, contó Guillermina en diálogo con Canal 8, que además explicó que el nene despertó después de la intervención pero todavía no puede abrir el ojo afectado por la magnitud de las heridas.

Según relató, el daño fue severo porque los vidrios le provocaron un corte importante y uno de ellos ingresó detrás del cristalino. “No saben cómo va a reaccionar cuando pueda abrir el ojo. Hay que esperar”, sostuvo.

La mujer dijo que su hijo permanece estable, con antibióticos y gotas cada dos horas, aunque remarcó que la principal preocupación de la familia sigue puesta en la evolución de la vista. “Hasta el momento es lo que me dijeron ayer. Está estable, pero nos preocupa su ojo”, resumió.

En su testimonio, Guillermina también describió un clima de tensión previo entre grupos vinculados al fútbol infantil de la zona. Contó que en un grupo de WhatsApp ya había disconformidad entre sectores y que la situación fue escalando con el correr de los días.

En ese marco, recordó que durante la Fiesta de la Papa ya se habían registrado agresiones físicas entre chicos de Otamendi y Miramar. Según señaló, uno terminó apuñalado y otro golpeado, lo que encendió alarmas dentro del club.

A partir de esos hechos, la situación fue planteada ante la Liga de Fútbol de General Alvarado y en la mesa de presidencia, pero según su versión no hubo una resolución concreta. “Se quedó en resolver, pero no pasó nada”, cuestionó.

Guillermina relató además que el sábado 4, cuando les tocó jugar con Sudamérica de Miramar, ya habían advertido movimientos extraños. Dijo que al llegar al club apareció un grupo de unos 20 chicos y que, tras plantearlo, les respondieron que no pertenecían a la institución.

Ese día, explicó, se retiraron en el colectivo con custodia policial junto a los chicos de las inferiores, pero a mitad de camino también sufrieron un ataque. “Recibimos dos piedras. Una fue al techo y otra a un vidrio, pero por suerte no pasó a mayores”, recordó.

Gael
Gael tiene 11 años y estaba dentro del micro al momento del ataque.

La situación volvió a plantearse días después ante dirigentes de los clubes, pero, según contó, tampoco hubo respuestas efectivas. Finalmente, el sábado 11 les tocó jugar con Club Atlético Miramar y, aunque la jornada dentro del predio se desarrolló con normalidad, todo cambió al momento de la salida.

“Fue una jornada espléndida, de alegría, de compartir un mate”, recordó. Pero agregó que cerca de las 17.30, cuando el micro avanzó apenas una cuadra y media, apareció un grupo de chicos que comenzó a apedrear el vehículo.

Por la corta distancia, los impactos hicieron estallar los vidrios y allí Gael sufrió la lesión más grave. El caso generó conmoción por la violencia del ataque y por las consecuencias que dejó en un nene de apenas 11 años, cuya evolución todavía sigue bajo observación médica en el Hospital Materno Infantil.

Fuente: MI8

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