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Voluntarias del Materno Infantil: “El Hospital es nuestra casa”

Las Damas Rosadas surgieron en Mar del Plata en el año 1967, cuando un grupo de mujeres se presentó ante el director del Hospital Materno Infantil (HIEMI), con el objetivo de conformar un grupo de voluntarias para trabajar en el hospital. Actualmente son 80 las damas asociadas que pagan su cuota anual, aunque a raíz de la pandemia el número de voluntarias en actividad se redujo a 10 personas. Prestan servicio en el hospital de lunes a sábados, siempre disponibles para cualquier requerimiento de las distintas salas.

Según cuenta su actual presidenta, Paula Robles, anteriormente circulaban libremente por el hospital, atendiendo los pedidos de las enfermeras, los niños y sus madres. Hoy en día y debido a la pandemia su forma de trabajo se vio modificada considerablemente: “Estábamos acostumbradas a estar en movimiento, caminar por los pasillos e ir a las salas. Los chicos te esperaban con muchísima emoción, que le llevaras un juguete, las madres que esperaban un pañal, o una prenda de vestir. Ahora ya no tenemos ese contacto“. Actualmente las Damas trabajan únicamente desde su oficina, preparando lo que le solicitan las enfermeras, empaquetando material esterilizado, gasas y pañales. “Conversar con la mamá, contener al niño, son las cosas que más se extrañan” aseguró Paula.

Un antes y un después

Cuando comenzó el coronavirus, las Damas debieron dejar de ir al Hospital y el servicio estuvo suspendido por bastante tiempo. En julio, y a pedido del director, pudieron reincorporarse. Actualmente, por protocolo, la entrada al Hospital se ve muy restringida. En este momento únicamente son 12 las damas habilitadas a ingresar. Además, las “rosadas” son en su mayoría mujeres grandes, y varias de ellas son consideradas pacientes de riesgo: “Hay muchas que no pueden venir y lo extrañan mucho, porque sentimos que es nuestra casa” aseguró Paula.

El principal motivo de regreso al hospital fue para ocuparse de la Residencia de madres. La residencia es una pequeña casa ubicada dentro de la manzana del hospital, destinada a hospedar a las mamás que tienen a sus bebés en neonatología. Tiene capacidad para 12 personas, pero actualmente solo se permite la permanencia de 5 mamás, de acuerdo al protocolo. Es atendida por las Damas, quienes le proveen de ropa, artículos de limpieza, y se encargan de controlar el orden y la buena conducta . Por su parte, el hospital se encarga de brindarles diariamente las cuatro comidas. Anteriormente se alojaba a todas las mamás que tenían a sus bebés en neonatología. Hoy por la pandemia esto no es posible, por lo que Servicio Social se encarga de seleccionar los casos más urgentes en función a las necesidades de cada mama.

Damas Rosadas cuenta también con sede en el Hospital Interzonal Regional de Agudos, pero por causa de la pandemia está prohibida la concurrencia de voluntarios. Aun así, las Damas continúan ayudando desde afuera, enviando ropa, artículos de limpieza y pañales para adultos, entre otras cosas. En su oficina del Materno, además de preparar los pedidos para ambos hospitales, acopian las donaciones que reciben, que van desde prendas de vestir y pañales, hasta juguetes y útiles escolares. “Es tan chiquito el lugar que entra toda presión” expresa Monica, una de las Damas. Cuentan con tristeza que han pasado inundaciones donde perdieron gran parte de las donaciones, y sueñan con tener un espacio más grande.

Al día de hoy, las Damas Rosadas se encuentran trabajando de forma activa, con protocolos y capacidad reducida, pero según sostienen “no se da a basto” con las tareas. Continúan recibiendo donaciones y la incorporación de nuevos socios que quieran colaborar con la causa. Sostienen que se sienten muy gratificadas por su trabajo, y que las enorgullece cuando en la calle las reconocen y las llaman “damita”. Destacan la importancia de contar con vocación de servicio para llevar adelante dicha labor, y que el poder regresar a brindar su ayuda las hizo muy felices. “Nos sentimos de gran ayuda para el hospital, los pacientes mismos te lo dicen” aseguró Paula. “Se extrañó muchísimo, venir al hospital es una adicción” finalizó Analía, otra de las voluntarias.

FUENTE: Portal Universidad

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