El cambio de estación llega con señales que pocos entienden, pero que pueden anticipar lo que se viene para tu cuero cabelludo.
Llegaron los meses de otoño y con ellos, hay gente que nota que se le cae más el pelo. Por ejemplo, empiezan a aparecer restos en la almohada, en la ducha o en el cepillo, lo que preocupa a muchos. Este fenómeno suele repetirse todos los años y despierta dudas sobre cual es su verdadero origen.
Aunque puede parecer alarmante, en la mayoría de los casos se trata de un proceso natural del organismo. El pelo sigue un ciclo propio que responde tanto a factores internos como a las condiciones del entorno, por eso, entender este mecanismo permite atravesar esta etapa con mayor tranquilidad.
¿Se cae o se renueva? Qué es el efluvio telógeno estacional
El incremento en la caída del cabello durante el otoño tiene una explicación biológica conocida como efluvio telógeno estacional y forma parte del ciclo natural del pelo. No es una enfermedad, sino una etapa transitoria que afecta a muchas personas.
El cabello atraviesa tres fases bien definidas. La primera es la etapa de crecimiento, que puede extenderse durante varios años. Después llega la fase de transición, en la que el folículo se prepara para el descanso. Y finalmente, llega el momento en el que el pelo se desprende para dar lugar a uno nuevo.
Durante el otoño, una mayor cantidad de folículos entra en esa fase final. Por ese motivo, la pérdida se vuelve más evidente. De todas formas, el proceso suele revertirse espontáneamente en pocas semanas y como mucho puede durar entre dos y tres meses, pero no implica un problema en la salud.
Los factores que contribuyen a este aumento de la pérdida del pelo
El cambio de estación no es el único responsable, ya que existen varios elementos que influyen en este fenómeno y que explican por qué el pelo se vuelve más vulnerable en otoño. Por ejemplo, uno de los factores es la reducción de la luz solar, que impacta en la producción de ciertas hormonas que participan en el crecimiento capilar. Como resultado, más folículos pasan a la etapa de reposo.
El estrés también juega un papel importante. En Argentina justo se da que en otoño es el regreso a la rutina laboral y el inicio de clases, lo que suele generar tensión. Esa carga emocional puede afectar de manera negativa al equilibrio del organismo y favorecer la caída.
Otro punto a tener en cuenta es el desgaste del cuero cabelludo durante el verano, ya que la exposición prolongada al sol, el contacto con el agua salada o el cloro y el uso frecuente de herramientas de calor pueden debilitar la fibra capilar. Entonces cuando llega el otoño, ese daño acumulado se hace mucho más visible.
El último aspecto suele nombrarse en todos los temas relacionados a la salud, pero no deja de ser importante, y es la importancia de una buena alimentación y descanso. Una dieta pobre en nutrientes o la falta de sueño pueden influir en la caída del pelo.

Cómo prevenir la caída del pelo en otoño
Aunque este proceso no se puede evitar, sí es posible reducir su impacto con ciertos cuidados diario que pueden ayudar a cuidar la apariencia y la fortaleza del cabello.
Para empezar, una alimentación equilibrada es fundamental. En la dieta hay que incluir proteínas, hierro, zinc y ácidos grasos para ayudar a mantener el pelo fuerte desde la raíz hasta la punta. Estos nutrientes favorecen el crecimiento y mejoran la calidad de la fibra capilar.
El cuidado al peinar también se tiene que tener en cuenta todos los días. Por ejemplo, es necesario evitar estilos muy tirantes para disminuir la tensión sobre el cuero cabelludo. En otoño, al ser una etapa complicada para el pelo, optar por peinados más sueltos reduce el riesgo de quiebre.
El uso de productos adecuados como shampús suaves y fórmulas específicas para cabellos sensibles, pueden acompañar mejor este período. Además, es importante tener en cuenta que a contrario de lo que muchos piensan, lavar el pelo todos los días no provoca una mayor caída, por lo que no es necesario espaciar los lavados.
Algo que suma es incorporar masajes capilares durante el lavado diario, ya que esto puede estimular la circulación en la zona, algo que contribuye a fortalecer los folículos. De la mano con esto, conviene prestar atención al estrés, algo que se puede reducir con ejercicio o técnicas de relajación.
Si la caída se extiende más allá de lo habitual, aparecen zonas con menor densidad o se empiezan a sentir molestias como picazón o irritación, lo mejor es consultar con un especialista a tiempo.
Fuente: Ambito






