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A un año de su partida, el legado del Papa Francisco sigue vivo en Mar del Plata entre homenajes, memoria y compromiso social

El gesto más tangible de ese reconocimiento se encuentra en el corazón céntrico: desde octubre pasado, un tramo de la calle Mitre —entre San Martín y 25 de Mayo— lleva el nombre “Papa Francisco”.

A un año de la muerte del Papa Francisco, Mar del Plata lo recuerda con una combinación de homenajes visibles, testimonios personales y obras concretas que mantienen vigente su mensaje. La ciudad conserva no solo la memoria del primer Papa argentino, sino también el impacto de una figura que marcó a generaciones por su cercanía y su compromiso con los más vulnerables.

El gesto más tangible de ese reconocimiento se encuentra en el corazón céntrico: desde octubre pasado, un tramo de la calle Mitre —entre San Martín y 25 de Mayo— lleva el nombre “Papa Francisco”. El corredor, ubicado junto a la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia, se transformó en un espacio simbólico donde su figura quedó integrada al paisaje urbano. Allí también se proyecta la construcción de un monumento frente a Plaza San Martín, como parte de un homenaje colectivo.

Pero su legado en la ciudad va mucho más allá de lo simbólico. Se expresa en iniciativas sociales como el Centro de Desarrollo Infantil Francisco, que desde 2021 brinda contención y estimulación temprana a niños en situación de vulnerabilidad. Gestionado por la Asociación Civil Encuentro y Comunidad (ACENCO), el espacio encarna uno de los ejes centrales del pensamiento del pontífice: la inclusión y el acompañamiento de quienes más lo necesitan.

En el plano espiritual, el recuerdo se vuelve aún más cercano. Muchos marplatenses evocan como un momento clave la Jornada Mundial de la Juventud 2013, donde Francisco, recién elegido, lanzó su histórico “hagan lío”. Entre los presentes estuvo Juan Cruz Mennilli, hoy párroco de Santa Ana, quien recordó aquella experiencia como “una Iglesia viva y llena de esperanza”. También Leonardo Ponce, otro participante marplatense, aseguró que ese encuentro “marcó a toda una generación”, destacando el impacto de frases como “no balconeen la vida”.

El vínculo de Francisco con la ciudad, sin embargo, se remonta a mucho antes de su pontificado. Su última visita a Mar del Plata fue el 30 de junio de 2007, cuando aún era Jorge Mario Bergoglio y encabezó la Semana Social de la Iglesia en el Hotel 13 de Julio. Aquella jornada dejó imágenes y definiciones que anticipaban su estilo. En un auditorio colmado, compartió escenario con el sindicalista Hugo Moyano y protagonizó una escena distendida que incluyó bromas y un mate compartido, pero también dejó frases de fuerte contenido social: “Desde la queja no se construye, sino desde la lucha. Hay que ponerse el overol”, afirmó entonces, en un mensaje que aún resuena.

También advirtió sobre una problemática estructural: “Estamos frente a la segunda generación que no ha visto a sus padres trabajar”, dijo, reflejando una preocupación por la exclusión social que luego sería central en su papado.

El impacto de su figura también se refleja en la palabra de quienes lo conocieron de cerca. El obispo de la ciudad, Ernesto Giobando, lo despidió con emoción al recordar una amistad de más de cinco décadas. “Hoy estoy despidiendo a un amigo, de verdad”, expresó, y destacó que su pontificado “marcó un antes y un después” por su cercanía con la gente y su opción por los más pobres.

En paralelo, la ciudad también fue escenario de homenajes institucionales, como la entrega de un sello postal conmemorativo impulsado desde el Senado y una misa especial en la Catedral que reunió a la comunidad en un emotivo adiós.

A un año de su partida, Papa Francisco sigue presente en Mar del Plata no solo en calles, proyectos o recuerdos, sino en una forma de entender la fe y el compromiso social. Una huella que invita, como él mismo dijo, a no quedarse al margen, sino a involucrarse y transformar la realidad.

Fuente: Ahora Mar del Plata

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