Las ballenas francas australes (Eubalaena australis) ya comenzaron a llegar a las costas de Península Valdés, anticipando una nueva temporada de cría y reproducción.
En los últimos días se registraron los primeros individuos frente a Puerto Madryn, confirmados por el policía Enzo Gutiérrez en el Área Natural Protegida El Doradillo, quien filmó a una madre junto a su cría nacida en 2025. También la empresa Scuba Duba fotografió otro ejemplar durante una salida de buceo.
Fidelidad de sitio y migración
La ballena franca austral se caracteriza por su filopatría, es decir, la fidelidad a las áreas de reproducción. Aunque algunas pueden variar de sitio, la mayoría regresa a las mismas zonas, muchas veces asociadas a su lugar de nacimiento.
Los ballenatos acompañan a sus madres en las primeras migraciones, aprendiendo la ubicación de las áreas de alimentación. Este conocimiento se transmite de generación en generación, asegurando la persistencia de los patrones migratorios.
Áreas de concentración
Si bien es posible observarlas a lo largo de la costa argentina, los golfos de Río Negro y Chubut son los más utilizados por las ballenas, ya que sus aguas ofrecen mayor protección para las crías. La Península Valdés concentra la mayor población en el Atlántico Sudoccidental, con aproximadamente 2.000 individuos por temporada.

Calendario de avistajes
Los datos del ICB, Ocean Alliance y CENPAT-CONICET indican que las ballenas no están llegando antes de lo habitual. Los primeros registros suelen darse entre abril y mayo, mientras que el pico máximo ocurre entre agosto y septiembre, coincidiendo con la mayor cantidad de nacimientos.
Investigación y conservación
El inicio de la temporada también marca el comienzo de la 56.ª campaña del Programa de Investigación de la Ballena Franca Austral, coordinado por el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) y Ocean Alliance. Este catálogo de foto-identificación reúne más de 5.700 historias de vida individuales construidas en más de cinco décadas de trabajo científico.
En 2026, la temporada coincide con el 30.º aniversario del ICB, que ha permitido dar continuidad a un programa clave para el conocimiento y la protección de esta población emblemática.
Los primeros soplidos en el horizonte anuncian no solo el regreso de las ballenas a las costas patagónicas, sino también la llegada de miles de visitantes y el inicio de una nueva etapa de investigación científica.
La fidelidad de las ballenas a Península Valdés reafirma la importancia de este sitio como patrimonio natural de Argentina y del mundo, y como motor de conservación y turismo sustentable.
Fuente: Noticias Ambientales






