En diálogo con «Ecos de Mañana», programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, Pablo Rojas, especialista en seguridad vial, quien forma parte de la consultora Grupo Siro, analizó la situación de siniestralidad que atraviesa al país, protagonizado sobre todo por motociclistas. En Mar del Plata, en menos de 72 horas, ocurrieron 4 siniestros viales, de los cuales 2 resultaron fatales
La siniestralidad vial volvió a encender las alarmas en Mar del Plata tras una serie de hechos graves ocurridos en las últimas horas, con motociclistas como protagonistas. En apenas 24 horas se registraron dos muertes vinculadas a siniestros con motos y múltiples choques en distintos puntos de la ciudad.
Uno de los episodios más recientes ocurrió en la zona de Independencia y Castelli, donde dos motocicletas colisionaron. Según trascendió, uno de los conductores habría salido del estacionamiento de un local gastronómico y cruzado la avenida para girar en sentido contrario, mientras que la otra moto circulaba a alta velocidad.
El escenario refleja una problemática que, según especialistas, se viene profundizando en los últimos años y que requiere una respuesta integral.
El fenómeno que se vuelve frecuente
El especialista en seguridad vial Pablo Rojas, integrante del Grupo Siro, explicó que la problemática no aparece de un día para otro, sino que se consolida con el tiempo.
En diálogo radial, señaló que al analizar la evolución de los siniestros «si uno revisa dos o tres años hacia atrás empieza a ver que ciertos tipos de siniestralidad se repiten cada vez más».
En ese sentido, advirtió que la sociedad suele naturalizar estos hechos: «Lamentablemente la mente humana tiende a normalizar lo que se repite. Y eso hace que el problema siga siendo evidente pero deje de generar reacción», indicó.
La importancia de los controles
Para Rojas, uno de los factores centrales es la falta de control estatal en el tránsito.
Según explicó, «sin controles es muy difícil modificar en el corto plazo la forma en que nos comportamos al conducir». Por eso consideró clave reforzar la presencia estatal en las calles para prevenir conductas peligrosas.
El especialista también mencionó que la educación vial es otro aspecto pendiente en el país. Recordó que la implementación de programas de formación en seguridad vial nunca logró consolidarse plenamente y que eso impacta en la cultura de manejo.
La mentalidad del «no me va a pasar»
Además de los controles y la educación, Rojas identificó un fenómeno psicológico frecuente entre los conductores.
Según explicó, muchas personas manejan con una especie de negación del riesgo, bajo la idea de que un siniestro «le ocurre a otros».
En ese marco, advirtió que en Argentina es habitual ver motocicletas circulando en contramano, cruzando semáforos en rojo o realizando maniobras riesgosas, muchas veces con la creencia de que «mirar un poco es suficiente».
Para el especialista, la realidad es distinta: «La situación de la seguridad vial en Argentina hace que tengamos que conducir siendo extremadamente precavidos».
Más motos en la calle, más riesgo
Otro de los factores que inciden en el aumento de la siniestralidad es el crecimiento del parque de motocicletas.
Rojas explicó que, en el contexto económico actual, la moto se convirtió en una alternativa accesible de movilidad. «Es el vehículo más comercializado en la Argentina», sostuvo.
Tradicionalmente asociada a sectores medios y bajos, hoy su uso se expandió también a otras franjas sociales, en parte por la dificultad para estacionar y por las limitaciones del transporte público.
Sin embargo, la moto implica mayores riesgos. A diferencia de un automóvil, incluso un siniestro leve puede derivar en lesiones graves.
Un problema que también es social
A nivel nacional, el especialista indicó que en promedio mueren cuatro usuarios de moto por día en siniestros viales. En algunas regiones del país, especialmente en el norte, siete de cada diez víctimas fatales del tránsito son motociclistas.
Además, durante el verano la siniestralidad suele incrementarse debido al mayor movimiento vehicular.
Frente a este panorama, Rojas planteó que además del rol del Estado también es necesario un compromiso colectivo.
Según explicó, en muchos países se aplicó con éxito la llamada «sanción social», donde los propios ciudadanos advierten o cuestionan conductas peligrosas en el tránsito.
«Cuando alguien hace algo mal hay que señalarlo con respeto: decirle ‘tené cuidado, te puede pasar algo’. Entre todos tenemos que construir ese control social para corregir la inconducta», afirmó.
Fuente: LU9






