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Feliz cumpleaños, Ástor: el genio del bandoneón que desde Mar del Plata revolucionó el tango

Una semana cargada de espectáculos de tango. Un recorrido siempre a mano para visitar hitos en la vida del fenómeno musical. Son varias las opciones que ofrece Mar del Plata para recordar y homenajear a Ástor Piazzolla, su hijo pródigo, de quien hoy se cumplen 105 años de su nacimiento.

En una Mar del Plata que tomaba impulso en tiempos de Belle Epoque llegó a este mundo, hijo de Vicente Piazzolla, luego eternizado como “Nonino”, y Asunta Manetti. Vivió y creció en Nueva York y por esos días entre la niñez y la adolescencia tuvo su primer contacto con un bandoneón, un instrumento que manejaría luego  a su antojo y con el tiempo lo convertiría en un revolucionario nada menos que en un rubro musical que no dejaba mucho margen a las aventuras personales: el tango.

Mar del Plata lo valora y lo ha integrado a su patrimonio turístico. El Ente Municipal de Turismo y Cultura dispone de un circuito que incluye desde su lugar de nacimiento hasta la estatua que lo representa frente al Casino Central, en la Plaza del Milenio.

Esta semana se lo evoca a puro tango, en algunos casos con una programación más vinculada a su obra. Será en el Teatro Municipal Colón: esta noche con Tango Furia y “Quinteto Triunfal”; el jueves “Si yo tuviera un corazón roto de amor”; el viernes será de tanto y milonga con “Tita, de la Merello a la Ferello”; y el sábado será Karina Levine la que se ocupará especialmente de Piazzolla con su “Pulso Eterno de Ástor”.

Un genio por el mundo

Becado por el Conservatorio de París, en 1954 se radicó en Francia para estudiar música. Allí la compositora y pedagoga Nadia Boulanger, lo persuade de no dejar el bandoneón y el tango. Astor grabó dieciséis temas acompañado por la Orquesta de la Ópera de París. Así nació, entre otros, el tango Nonino (antecedente de Adiós Nonino) y otras piezas como Marrón y azul y Chau París.

Se vinculó con Horacio Ferrer y en 1968 crearon juntos la ópera tango, llamada Operita, María de Buenos Aires, que recorrió el mundo, iniciando así una fructífera dupla, autora de grandes obras de la música ciudadana como Balada para un loco, Chiquilìn de Bachín, La bicicleta blanca y Fuga y Misterio.

“Cantando en un café concert acá, alguien me dice que a la salida había un señor que quería saludarme. Cuando salí me encontré con que ese señor era Piazzolla. Me dijo: “que bien cantás” y yo, una nena nacida en Barrio Norte en Riobamba y Juncal y educada siempre bien, dije “mucho gusto señor”. Ahí comenzó, creo, un gran momento. Hice María de Buenos Aires y después empecé a cantar canciones que habían estado escribiendo mientras hacíamos María, como Chiquilín de Bachín, Balada para mi muerte, que había escrito Ferrer. María de Buenos Aires no fue un éxito de público, pero fue algo que llevo en el alma y en el corazón para el resto de mi vida. Una de las cosas más lindas que he hecho en mi vida. La hice en Japón, después de 45 años. Hacer María de Buenos Aires y cantar con Piazzolla, esos siete años de mi vida, forjaron mi carrera”.

La historia de “Adiós Nonino”

En octubre de 1959 muere su padre Vicente “Nonino” Piazzolla, lo cual lo marcó profundamente y motivó su gran composición Adiós Nonino. Recibió la noticia estando de gira por Centroamérica y rehizo Nonino, que había compuesto en París, manteniendo su parte lírica y agregando la letanía de su lamento. Dieciséis compases reflejaron el sentimiento de un hijo hacia la muerte de su padre.

En las obras de Piazzolla se fusionan el tango, el jazz y la música clásica contemporánea, con influencias de Bach, Béla Bartók e Igor Stravinsky así como de los ambientes en los que se movió. Le gustaba mucho el jazz y sabía mucho del género. Su música marca una síntesis del tango y lo contemporáneo.

Puede decirse que Piazzolla rompió el paradigma del tango tradicional y eso lo llevó a un enfrentamiento con los tradicionalistas. Con su música llegó a un nuevo público, era un músico universal. En nuestro país su estilo fue un importante influencia para los nuevos compositores de tango.

Astor murió en Buenos Aires a los 71 años, dejando un poderoso legado de más de mil temas, bandas de sonido para cuarenta películas y una influencia musical eterna.

Fuente: Ahora Mar del Plata

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