Se continúan investigando matices acerca de la trágica muerte de Florencia Yturrioz, la nutricionista platense de 26 años que falleció en sus vacaciones luego de volver de una fiesta electrónica en Mute. Tras confirmarse la causa de muerte por sobredosis a través de la autopsia y el testimonio de un testigo, una versión indica que la joven consumió éxtasis, droga que se presenta en pastillas y cuya venta -y consumo- es ilegal en Argentina.
Al respecto, Victor Bazán, quien se desempeña como profesor adjunto de la cátedra de Medicina Legal y Toxicología en la Escuela Superior de Medicina de la UNMdP, dialogó con el móvil de Canal Ocho y detalló acerca de este derivado de anfetamina: “El éxtasis es la reina de las fiestas electrónicas. No necesariamente quien lo consume deba tener una dependencia a la sustancia. Puede ser la primera y última vez. Con una sóla dosis, alcanza para que la persona pueda morir“.
Este tipo de drogas son denominadas “sintéticas“, y según advirtió Bazán, tienen una particularidad: “Son sustancias que suelen ser consumidas en este tipo de fiestas, que se caracterizan por ser multitudinarias, con gran efecto de sonido y luces. Pueden generar abuso o dependencia“.
En este marco, el profesional de la medicina explicó que, en la ingestión de una de estas pastillas, “no hay manera de saber qué dosis ni que tipo se está consumiendo, tienen muchas variaciones. Algunas drogas pueden tener 210 de éxtasis o 70“.
La joven platense murió a causa de una insuficiencia respiratoria por intoxicación.
“Identificar al consumidor es difícil, los participantes de estas fiestas las consumen cuando ya están en la propia fiesta, que son de mucha duración. Esto requiere que la persona tenga mucha resistencia. Estas drogas mejoran la resistencia de la persona, dan una sensación de menor cansancio y disminución del apetito“, aseguró.

En relación al caso de Yturrioz, analizó: “Teniendo en cuenta lo que hizo después de volver de la fiesta, da a pensar que pudo haber consumido éxtasis. Estas sustancias generan una modificación de la percepción, cambian nuestros sentidos. Hacen que los colores sean más intensos y los sonidos se escuchen de otra manera. También son empatógenas: dan sensación de afecto, amor y comodidad. Las personas socializan más“.
“No hay que subestimar estas sustancias. No hay forma de saber qué es lo que está consumiendo, dada la gran variedad que ofrece cada droga, es sumamente arriesgado“, concluyó Bazán a modo de recomendación.
Fuente: MI8






