Mirador Virtual Mobile

Obispo Giobando: «La raíz de todo es el problema con las adicciones»

En diálogo con «Ecos de Mañana», programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, el Obispo Monseñor Ernesto Giobando analizamos el contexto social en la ciudad con altos números de pobreza e indigencia, y más de 400 personas en situación de calle.

El obispo de la diócesis de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando, advirtió que la pobreza sigue creciendo en el territorio local pese a los indicadores oficiales, y señaló al narcotráfico como «la raíz de fondo» de la exclusión social. En diálogo con LU9 Radio Mar del Plata, el referente eclesiástico llamó a combatir la indiferencia y a sostener la solidaridad concreta con quienes más sufren.

La pobreza que se ve en la calle

Giobando afirmó que la situación de vulnerabilidad es «bastante evidente» en los sectores más humildes, aunque reconoció que los análisis técnicos pueden arrojar otro resultado. «En la cotidiana, en la de todos los días, vemos que hay no solo en los sectores de pobreza, sino en los sectores de producción, una contracción que impacta directamente en las familias», señaló.

El obispo mencionó como ejemplo los despidos en fábricas de trabajadores con años de antigüedad que aún no alcanzaron la jubilación. «A una cierta edad, es muy difícil encontrar otra vez una salida laboral», advirtió, calificando esa situación de «dramática».

La misión de la Iglesia: iluminar, no pegarle a nadie

Ante quienes interpretan los pronunciamientos de la Iglesia como ataques al poder político o económico, Giobando fue directo: «No se trata de ponernos arriba de un ring y pegar duro. La misión de la Iglesia es iluminar una realidad». Comparó esa postura con el pasaje evangélico en que Jesús expulsa a los mercaderes del templo: «Les pegó, pero les pegó para un cambio de actitud, que creo que es lo que hay que tratar entre todos».

El obispo definió el amor cristiano no como una dimensión meramente afectiva, sino como «buscar el bien del otro, su dignidad». En ese sentido, retomó el concepto del papa Francisco sobre el amor social: «No nos queremos, pero al menos nos tenemos que respetar».

Cultura de la indiferencia y estigmatización de los más pobres

Uno de los puntos más duros del análisis de Giobando fue la descripción de lo que llamó «cultura de la indiferencia». Sostuvo que no importarse por el otro es «una fractura social» y que los sectores más marginados además sufren estigmatización: «Los adjetivos calificativos son indignos. Tenemos que cambiar nuestra manera de ver y de hablar».

Sobre la colecta anual de Cáritas, que se realizará el próximo fin de semana, el obispo alertó que aunque los montos recaudados crecen año a año, también crece la pobreza real. «La ayuda no es solo dar una vez al año y con eso ya está. No está», enfatizó.

El narcotráfico, en el centro del problema

Al referirse a las adicciones y la violencia, Giobando no dejó margen para interpretaciones: «La raíz de fondo de todo esto es el tema de las adicciones, y lo vuelvo a repetir: la raíz de todo esto son los narcotraficantes». El obispo dijo que visita la cárcel de Batán y ve jóvenes presos por consumo o robo, pero se preguntó: «¿Los narcotraficantes, dónde están? Pareciera que pueden tener total impunidad en este tráfico de muerte».

Señaló además que no hay en ningún lado de Argentina carteles que adviertan que la droga mata, y que la Iglesia termina «juntando los pedacitos de estas personas rotas».

El consumo: ¿origen o consecuencia?

Ante la pregunta de si el consumo de drogas es causa o consecuencia de la exclusión, Giobando respondió con una imagen elocuente: «Es como el hambre y las ganas de comer: van de la mano». Explicó que cuando no hay satisfacción interior ni vida digna, la droga aparece como «una evasión», un modo de estar ausente. «Cuanto más vacío uno tiene, más droga necesita para salir de eso», dijo, y reclamó que los espacios de terapia y ayuda para salir del consumo tengan lugar real en la sociedad.

Subrayó que el problema afecta a todas las clases sociales y a todo el mundo, no solo a Mar del Plata: «Lo que pasa es que difiere la calidad de la droga, nada más».

La Iglesia como puente y la esperanza de Cáritas

Al cierre de la entrevista, Giobando dejó un mensaje de esperanza: «La Iglesia no está para pegar, la Iglesia está para generar puentes». Convocó a la solidaridad en la colecta de Cáritas y rechazó los prejuicios hacia quienes recurren a esa ayuda. «Aliento a que a través de la ayuda solidaria demos, por lo menos, una mano a aquellos que lo necesitan y están al lado nuestro», concluyó.

Fuente: LU9

Comentarios

comentarios