Desde el Centro Recreativo Deportivo Especial advirtieron que la situación de la Andis es límite y que ya limitaron el alcance de las actividades en su espacio.
El Centro Recreativo Deportivo Especial (Crede) es una organización que funciona en Mar del Plata desde el año 1998 como centro de día al que asisten personas con discapacidad todos los días para realizar distintas actividades. Tras 25 años de trabajo, describen su situación como «triste» por los recortes en discapacidad que desfinancian su tarea por la inclusión.
«Estamos afectados por la situación de emergencia en la que está el área de discapacidad. El panorama es triste porque si bien Diputados aprobó la Ley de Emergencia y esperamos que acompañe el Senado, es real que la Agencia Nacional de Discapacidad está afectada y el panorama es muy difícil», consideró Julieta Martínez, trabajadora del Crede.
En medio de la polémica por las presuntas maniobras de corrupción dentro de la Andis -a raíz de la difusión de audios de su ex titular, Diego Spagnuolo-, la trabajadora aseguró que «más allá de que a través de los años siempre fue un área golpeada y vulnerable, saber que la agencia que debería regular y asegurar que cada persona con discapacidad tenga sus derechos refleje que no es transparente es muy triste».

Si bien dio entidad a este conflicto que puso en la mira el manejo de los fondos destinados a esta población históricamente afectada, dijo que los problemas de actualización de aranceles para garantizar las prestaciones vienen devaluadas hace tiempo: actualmente, los nomencladores están un 73% por debajo de la inflación.
«Se creó la ley de emergencia porque los valores de las prestaciones están sumamente devaluados. Es difícil sostener los espacios pensándolo desde los servicios que implican, los sueldos, las comidas de los chicos que vienen, los arreglos, todo es un costo. A eso le sumamos las obras sociales que tienen desfasados y devaluados los pagos. No llegamos a sostenernos«, determinó Martínez.
Actualmente, Crede se sostiene tras una serie de medidas que incluyeron reducir la cantidad de días en que se brindan actividades y delegar el costo de las recreaciones por fuera del «marco básico» que cubren las obras sociales. Esto conlleva que las familias aporten económicamente: «Es la única posibilidad de continuar aunque ellos nunca pagaron un extra. Si esta situación se agrava tendremos que limitar las actividades o incluso cerrar«, sentenció.
Fuente: Mi8






