Durante el verano de 2026 en Argentina, las biopiletas dejaron de ser una curiosidad de paisajismo para convertirse en una alternativa real frente a las piscinas tradicionales.
Lo que las diferencia no es solo su estética natural, sino su sistema: el agua se mantiene limpia gracias a un proceso biológico que replica lo que ocurre en lagunas y ecosistemas acuáticos saludables.
Este enfoque marca un cambio cultural: ya no se busca únicamente una pileta funcional, sino un sistema que combine bienestar, diseño y equilibrio natural, redefiniendo el concepto de piscina en casas modernas.
Cómo funcionan
Toda biopileta se organiza en dos áreas fundamentales: la zona de nado y la zona de regeneración.
El funcionamiento se basa en un sistema hidrobotánico que depura el agua de forma natural:
- El agua ingresa a un humedal artificial, donde un primer filtro retiene partículas.
- Luego atraviesa un lecho de piedras, raíces y sustratos naturales.
- Las plantas acuáticas oxigenan el agua.
- Los microorganismos eliminan bacterias nocivas.
- Finalmente, el agua limpia regresa a la zona de nado.
Este ciclo es continuo: el agua circula permanentemente, manteniendo su equilibrio biológico y permaneciendo clara, estable y libre de químicos.

Ventajas principales
Las biopiletas ofrecen beneficios que las convierten en una opción atractiva:
- Saludable y ecológica: sin cloro ni químicos, ideales para personas con piel sensible o alergias.
- Ahorro de recursos: no se vacían en invierno y solo requieren reponer agua evaporada.
- Estética natural: se integran armónicamente al paisaje, funcionando como un ecosistema.
- Menor mantenimiento a largo plazo: una vez equilibrado el sistema, requieren menos cuidados diarios.
- Estabilidad térmica: las piedras del sistema ayudan a mantener el agua agradable.
Desafíos y desventajas
No obstante, también presentan limitaciones:
- Costo inicial elevado: su construcción es personalizada y más cara que una pileta convencional.
- Necesidad de espacio: requieren dividir la superficie en un 50% para nado y 50% para depuración.
- Mantenimiento especializado: exigen control del equilibrio biológico y cuidado de las plantas.
- Apariencia del agua: puede parecer más a un estanque natural que a una piscina cristalina.
- Fauna asociada: insectos o ranas pueden aparecer en la zona de plantas.
- Límites de uso: no se recomiendan para un número excesivo de bañistas simultáneos.
Las biopiletas representan una alternativa sustentable y estética frente a las piscinas tradicionales. Su funcionamiento natural, libre de químicos, las convierte en una opción saludable y en sintonía con el entorno. Aunque requieren mayor inversión inicial y espacio, cada vez más arquitectos las recomiendan como el nuevo paradigma del diseño del agua en el hogar.
Fuente: noticiasambientales.com






