En ‘Tarde para Armar’, programa que se transmite de 13 a 17 horas por LU9 Mar del Plata, Analía Cirese, en su columna semanal de psicología, analiza el impacto emocional y logístico del inicio del ciclo lectivo en las familias. Explica que este periodo genera desde expectativas y nuevas estructuras diarias hasta desafíos económicos por gastos en materiales y transporte.
El inicio del ciclo lectivo en Mar del Plata no solo marca el fin del verano: también reorganiza la dinámica de miles de familias. La vuelta a clases genera expectativas, nervios y desafíos logísticos que impactan tanto en niños y adolescentes como en madres, padres y cuidadores.
Mientras algunos chicos esperan con entusiasmo el reencuentro con amigos y docentes, otros atraviesan el regreso con mayor resistencia. Tal como se planteó en el espacio radial, «cada uno lo vive distinto»: hay quienes lo disfrutan y quienes lo padecen, ya sea por el cambio de horarios, la adaptación o experiencias previas.
Cambios de rutina y horarios que cuestan
Uno de los principales desafíos es retomar los horarios escolares, especialmente en el turno mañana. Tras el receso de verano, volver a levantarse a las 6 o 7 implica un esfuerzo físico y mental.
En ese sentido, se remarcó que «hay datos que confirman que no es el mejor horario para el cerebro», ya que por la mañana el cuerpo permanece en un estado de mayor letargo y que comenzar más cerca de las 9 sería «más natural» en relación con la luz solar y el ritmo biológico.
Sin embargo, la organización escolar en estas latitudes obliga a adaptarse. Muchos adultos recordaron su propia experiencia al «levantarse de noche» para ir al colegio, lo que permite conectar con las emociones actuales de los chicos.
Organización familiar y nuevos desafíos
La vuelta a clases funciona como un gran organizador social. De marzo a diciembre, la vida cotidiana se estructura en torno al calendario escolar.
Las familias deben coordinar horarios laborales con ingresos y salidas escolares, dividir tareas de traslado y, en muchos casos, pedir ayuda a abuelos u otros familiares. La situación se complejiza cuando hay hermanos en distintos niveles, con turnos diferentes.
Se señaló que este momento del año introduce «un nuevo desafío» organizativo: quién lleva, quién retira y cómo se cubren imprevistos. Cuando los padres están separados, la logística puede requerir acuerdos aún más precisos.
El impacto económico del inicio escolar
Otro aspecto clave del inicio de clases es el impacto en la economía familiar. A partir de marzo aparecen gastos que no estuvieron presentes durante enero y febrero.
En el caso de escuelas privadas, las cuotas se suman a la compra de uniformes y útiles, especialmente cuando hay más de un hijo. Pero incluso en la escuela pública surgen costos vinculados al transporte, días de lluvia, taxis o combis escolares.
También se agregan los gastos diarios como la merienda o la vianda. Sobre este punto, surgió el tema de la culpa, especialmente en madres que trabajan y no siempre pueden preparar comida casera. Se aclaró que la corresponsabilidad en la crianza también involucra a los padres y que estas emociones forman parte del proceso de adaptación.
Impacto emocional y acompañamiento
Más allá de lo organizativo y económico, el regreso a clases tiene un fuerte componente emocional.
Se subrayó que a los chicos «les pasan cosas» y que es importante habilitar espacios para que puedan expresarlas: entusiasmo por reencontrarse con amigos o nervios por un docente exigente, por ejemplo.
En ese marco, se recomendó evitar que el momento de la salida escolar se transforme en un interrogatorio. Preguntas como «¿cómo te fue?» o «¿cómo estuvo la prueba?» deben formularse con respeto y sin presión. Si el niño no quiere hablar en ese momento, «no pasa nada, contará a su tiempo».
También se destacó la importancia de llegar a horario a retirarlos. Si bien pueden existir imprevistos, cuando las demoras son reiteradas generan angustia, sobre todo en los más pequeños que esperan con expectativa ver a un adulto en la puerta. En caso de retraso, se aconseja anticipar la situación y transmitir tranquilidad: «yo siempre voy a estar, aunque hoy me demore un poquito».
Menos sobrecarga y más juego libre
Entre las principales recomendaciones para acompañar el inicio del ciclo lectivo, se hizo foco en no sobrecargar a los chicos con actividades inmediatamente después de la escuela.
Se advirtió que la jornada escolar implica una gran exigencia cognitiva y emocional: atención, cumplimiento de consignas, convivencia y estímulos constantes. Por eso, tras la salida, se sugiere priorizar el juego libre.
«El juego es lo más importante para los niños, sobre todo cuando es libre», se explicó, ya que funciona como una forma de descarga y elaboración de lo vivido durante el día. La propuesta es permitir que tomen la merienda y dispongan de un tiempo sin exigencias formales.
Un ejercicio para madres y padres
Como cierre, se propuso un ejercicio simple: recordar cómo vivía cada adulto el inicio de clases en su propia infancia.
Reconectar con esos nervios, alegrías o miedos permite comprender mejor a los hijos y evitar trasladarles ansiedades propias. «Amigarse con ese momento» ayuda a no exigir más de lo que corresponde y a acompañar con mayor empatía.
En definitiva, la vuelta a clases en Mar del Plata no es solo el comienzo del calendario escolar. Es un proceso que involucra emociones, organización y economía familiar, y que requiere escucha, paciencia y presencia para que el regreso sea lo más saludable posible para todos.
Fuente: LU9






