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Colegio restringe el uso de móviles: «Estamos convencidos de los beneficios de no tener celulares en las aulas»

En ‘Ecos del Día’, programa que se transmite de 17 a 20 horas por LU9 Mar del Plata, Juan Lofrano, coordinador general del Colegio CADS, explicó la decisión de la institución de restringir el uso de celulares debido a su impacto negativo en la concentración, el aprendizaje profundo y los vínculos sociales de los alumnos.

El colegio Katz de Mar del Plata decidió prohibir el uso del celular en clase y fundamentó la medida con una definición contundente: el dispositivo se convirtió en «un ladrón de dopamina absoluto». La decisión alcanza al nivel secundario y responde, según explicaron, a una preocupación pedagógica que se viene gestando desde hace años.

«No se puede competir contra un celular»

Lofrano explicó que cuando los adolescentes comenzaron a acceder masivamente a los teléfonos inteligentes, él mismo creía que serían una herramienta pedagógica que «democratizaba el saber». Sin embargo, con el tiempo esa expectativa cambió.

Según describió, el celular pasó de ser un diccionario o una calculadora a convertirse en «un ladrón de dopamina absoluto». En ese sentido, aseguró que «no se puede competir contra un celular» y que incluso «la mejor clase, con el profesor que tenga la mejor estrategia didáctica y el contenido que mejor atrape a los chicos, pierde ante la urgencia de un WhatsApp, una comunicación o una apuesta online».

Advirtió además que el problema no se limita a la distracción inocente de un mensaje, sino que también involucra situaciones más complejas vinculadas a adicciones y conflictos que atraviesan a las comunidades educativas.

Una decisión que no se podía dilatar

El directivo señaló que durante años intentaron estrategias intermedias: permitir el celular para usos académicos específicos, autorizarlo solo cuando el docente lo solicitara o regular su presencia en el aula. Sin embargo, reconoció que «fuimos fracasando en las estrategias» y que la desigualdad en la «lucha» contra el dispositivo se volvió evidente.

«Somos un colegio que alguien eligió para que alguien aprenda, y eso está totalmente hackeado. No lo podemos seguir dilatando», afirmó.

La nueva política establece que los estudiantes no podrán utilizar el celular durante la jornada escolar. En caso de llevarlo, la institución se hará responsable de su resguardo.

Fuerte respaldo de las familias

Uno de los puntos centrales fue la reacción de los padres. Según Lofrano, la respuesta fue «increíblemente positiva».

Detalló que el principal temor planteado por las familias tiene que ver con la comunicación ante una emergencia. Frente a eso, recordó que el colegio dispone de tres teléfonos fijos y tres celulares institucionales, y remarcó que existen múltiples vías de contacto en caso de necesidad.

También aclaró que habrá excepciones pedagógicas previamente informadas. Por ejemplo, en el taller de cine de primer año, el uso del celular como herramienta técnica podrá ser autorizado por el docente, con comunicación anticipada.

Volver al papel y a la lectura crítica

La medida implica, según reconocieron, resignar ciertas prácticas digitales. «Lamentablemente vamos a perder algunas cosas. Hay que volver a hablar del papel, volver a agarrar un fibrón y destacar las ideas principales», sostuvo.

Para el coordinador, es necesario recuperar la lectura comprensiva y la concentración sostenida, ya que «los niveles de concentración son extremadamente bajos» y la calidad de los vínculos también se resiente por el uso constante del teléfono.

En ese marco, subrayó que la decisión fue consensuada con docentes y dialogada con estudiantes, quienes -según indicó- también son conscientes de la problemática. Además, destacó que los adultos deben asumir su parte de responsabilidad y no trasladar toda la carga a los adolescentes.

Respaldo científico y antecedentes

Lofrano remarcó que la restricción no responde a una postura aislada sino a evidencia científica. Mencionó el informe de la UNESCO publicado hace tres años, que alertó sobre el impacto del uso excesivo de la tecnología en el aprendizaje y recomendó regular su presencia en las escuelas.

También señaló que otras jurisdicciones, como la Ciudad de Buenos Aires, avanzaron en la prohibición del celular en las aulas, mientras que en la provincia de Buenos Aires se promueve el concepto de ciudadanía digital responsable.

«Esto no es magia, no la tenemos tan clara, pero estamos convencidos», afirmó.

Inteligencia artificial: «un gran copiloto»

En relación con la inteligencia artificial, el directivo diferenció su uso estratégico del simple «copiar y pegar». Consideró que la IA puede ser una herramienta valiosa en manos de expertos, pero que en estudiantes que aún están en proceso de formación puede convertirse en un atajo que derive en trampa.

Sostuvo que para formular buenas preguntas a la IA primero hay que saber, y citó al pedagogo Axel Rivas, quien definió a la herramienta como «un gran copiloto», aunque aclaró que «el que maneja sigue siendo yo».

El colegio, de hecho, realizó capacitaciones docentes sobre inteligencia artificial, con el objetivo de incorporarla de manera crítica y responsable, pero sin reemplazar el proceso de aprendizaje.

«Los chicos deben seguir aprendiendo»

Lejos de una mirada estigmatizante, Lofrano destacó que los estudiantes actuales «son maravillosos» y propios de su tiempo, pero consideró que la escuela debe ofrecer un marco claro.

«Los límites hacia cualquier adolescente no son más que una muestra de que me importa y que te quiero», expresó.

La institución entiende que el debate es contracultural en un contexto donde la mayoría de las respuestas parecen encontrarse en la pantalla. Sin embargo, sostienen que la escuela debe priorizar la comprensión lectora, el pensamiento crítico y la construcción de conocimientos sólidos.

Porque, como resumió el coordinador, «los chicos deben seguir aprendiendo en el colegio, y eso que suena tan básico hoy está jaqueado».

Fuente: LU9

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