«Nos pusimos en marcha después de cinco meses con un alto costo económico.
Trabajamos con un aforo de un 15 % de forma extremadamente segura, inspeccionados por la Municipalidad.
No tuvimos ningún caso COVID.
Brindamos un servicio de salud ayudando a recomponer y rehabilitar el estado físico y mental de nuestra comunidad.
Son los médicos los que promueven la actividad física para prevenir y aumentar nuestro sistema inmunológico para enfrentar todo tipo de enfermedades. Inclusive, deberíamos ser considerarnos agentes de detección de casos COVID, ya que al igual que muchos comercios, controlamos la temperatura y realizamos un seguimiento mediante declaraciones juradas con información de los alumnos.
Pero ahora, por causas ajenas a nuestra actividad, nos obligan a cerrar sin tendernos una mano. Las cuentas se siguen acumulando. Nos dejaron afuera de la exención de tasas municipales. De provincia no hemos recibido ninguna ayuda pese a las gestiones realizadas.
Sabemos que existen muchos contagios en Mar del Plata y que hay que tratar de bajar la curva de casos para darle un respiro a la actividad sanitaria. Pero el descontrol no estuvo en nuestros establecimientos. Estuvo en las plazas, en la costanera, en las playas, en las canchitas de barrio…
Les pedimos a las autoridades que ataquen a los verdaderos focos de contagio y no realizar cierres injustos y sin sentido de comercios que cumplen los protocolos.
No somos el problema, somos parte de la solución».






