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Síndrome del Niño Maltratado: ¿de qué se trata y porqué se asocia a los casos de Ängel y Lucio?

En diálogo con «Ecos de Mañana», programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, Marianela Balanesi, enfermera especializada en neonatología Infantil y abogada, analizó el Síndrome del Niño Maltratado, y su vínculo directo con los casos de Lucio y Angel.

El caso de Ángel generó un fuerte impacto social tras conocerse la condena judicial y reabrió el debate sobre el maltrato infantil en Argentina. Para la enfermera especializada en neonatología y abogada Marianela Balanesi, lo ocurrido no puede analizarse como un hecho aislado, sino como parte de un problema estructural.

Según explicó, «la violencia o el maltrato infantil no tiene que ser analizado exclusivamente a nivel individual», sino que responde a un «factor sistémico» donde intervienen variables familiares, sociales, comunitarias y económicas.

En ese sentido, señaló que las condiciones de vulnerabilidad agravan estas situaciones, aunque aclaró que el maltrato «no discrimina esferas sociales».


Síntomas que estaban presentes

En el caso de Ángel, los indicios eran múltiples. Balanesi detalló que los niños víctimas de maltrato presentan signos físicos, psicológicos y conductuales que permiten detectar la situación.

Entre ellos mencionó lesiones repetidas -confirmadas en la autopsia-, conductas de tristeza, llanto y manifestaciones explícitas de rechazo a volver con su entorno familiar. También remarcó indicadores de negligencia como falta de higiene, vestimenta inadecuada, ausencia de alimentación y controles médicos.

«Todo eso estaba presente en Ángel y sin embargo no se pudo detectar a tiempo», advirtió, y planteó el interrogante central: «qué pasó que no pudimos como sociedad intervenir antes».


Fallas del Estado y de los mecanismos de intervención

La especialista apuntó directamente a las falencias en los sistemas de protección. Sostuvo que todos los actores sociales que tienen contacto con niños -docentes, personal de salud, vecinos- deberían contar con canales claros de denuncia e intervención.

En esa línea, indicó que el objetivo es la prevención primaria: evitar que los casos escalen a situaciones trágicas mediante una intervención temprana y la inmediata protección del niño en un entorno seguro.

Sin embargo, reconoció que «muchas veces no está bien armada» esa red de contención y lo definió como «un déficit del Estado».

También vinculó este caso con antecedentes como el de Lucio Dupuy, que derivó en la sanción de la Ley Lucio, pensada justamente para mejorar la detección temprana y la actuación institucional ante señales de maltrato.


Secuelas y reproducción de la violencia

Otro de los puntos clave es el impacto a largo plazo. Balanesi explicó que quienes sufren violencia en la infancia tienen más probabilidades de reproducir esos patrones en la adultez o de presentar dificultades vinculares.

«El maltrato infantil es mucho más frecuente de lo que se cree», afirmó, y citó datos de UNICEF que indican que 6 de cada 10 niños menores de 5 años sufren castigos físicos o psicológicos.

Además, subrayó la importancia de los primeros mil días de vida, etapa clave para el desarrollo, donde las condiciones de cuidado pueden determinar la salud futura.


Cambio de paradigma y deudas pendientes

En términos legales, destacó que hubo avances importantes: el paso de la «patria potestad» a la «responsabilidad parental» y el reconocimiento del niño como sujeto de derecho.

No obstante, advirtió que persisten prácticas culturales arraigadas. Aunque el 97% de los adultos rechaza el maltrato, en el 63% de los hogares aún se utilizan formas de violencia, principalmente psicológica, como gritos o humillaciones.

«El desafío es achicar la brecha entre lo que está proclamado y lo que efectivamente sucede en la realidad», concluyó.


Un llamado a la acción

El caso Ángel no solo expone una tragedia, sino también una deuda social: mejorar la detección, fortalecer los mecanismos de intervención y garantizar que las herramientas legales existentes se apliquen de manera efectiva.

La discusión, coinciden los especialistas, ya no puede postergarse.

Fuente: LU9

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