Mirador Virtual Mobile

Declaran a Meta y Google responsables en un juicio historico sobre la adicción a las redes sociales

En diálogo con «Ecos de Mañana», programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, el columnista, abogado especialista en Inteligencia Artificial, Dr. Federico Álvarez Larrondo, analizó la resolución de un jurado de Los Ángeles, que otorgó una victoria sin precedentes a una joven que demandó a Meta y Google por su adicción a las redes sociales durante la infancia.

La Justicia de Estados Unidos emitió dos fallos clave contra Meta, empresa dueña de Instagram, Facebook y WhatsApp y Google, al considerar que el diseño de sus plataformas promueve la adicción digital, especialmente en menores. Las sentencias, dictadas en California y Nuevo México, marcan un precedente global al poner el foco no en los contenidos, sino en la arquitectura tecnológica.

En uno de los casos, una joven demandó a las empresas por ansiedad, depresión y tendencias suicidas tras años de uso intensivo desde la infancia. Un jurado determinó que existió responsabilidad empresarial y fijó una indemnización de 6 millones de dólares, incluyendo daños punitivos, con un 70% de responsabilidad para Meta y 30% para Google.


Diseño adictivo: el eje del fallo

El aspecto central del juicio fue demostrar que la adicción no es un efecto secundario, sino parte del diseño. Según se expuso, existen documentos internos donde se reconoce que captar usuarios desde niños garantiza su permanencia futura y que introducir límites reduciría la base de usuarios y afectaría el valor de la empresa.

En ese sentido, se explicó que las plataformas utilizan mecanismos similares a los de las máquinas tragamonedas: el «scroll infinito», la reproducción automática y la entrega intermitente de contenidos generan expectativa y liberación de dopamina.

El especialista Federico Álvarez Larrondo señaló que «no estamos discutiendo el contenido, sino la arquitectura de la plataforma, diseñada para ser adictiva», y remarcó que estos sistemas «mantienen la atención constante y generan dependencia, especialmente en menores».


Impacto en menores y falta de control

Otro punto clave fue la vulnerabilidad de niños y adolescentes. La Justicia consideró que ni siquiera los padres pueden controlar completamente estas dinámicas, debido a la complejidad de los algoritmos y la constante interacción digital.

Se advirtió que las notificaciones permanentes, el miedo a «perderse algo» (FOMO) y la ausencia de pausas afectan el sueño, el aprendizaje y la concentración. «Es imposible estudiar si hay un dispositivo cerca, porque todo el tiempo aparecen estímulos», se explicó en el análisis del caso.


Segundo juicio: riesgos en la interacción

En Nuevo México, el foco estuvo en la falta de controles en las herramientas de mensajería, que facilitan el contacto con personas potencialmente peligrosas. Se cuestionó el uso de mensajes cifrados y la ausencia de supervisión tanto empresarial como familiar.

Además de la condena, se abrió un debate que comenzará en mayo sobre posibles cambios estructurales en las redes sociales.


Cambios en redes: ¿dos versiones de plataformas?

Entre las medidas que podrían implementarse, se analizan:

  • versiones diferenciadas para menores y adultos
  • límites de tiempo obligatorios de uso
  • interrupciones automáticas en la navegación
  • controles biométricos para verificar edad

Estas posibles regulaciones plantean nuevos desafíos, especialmente en relación con la privacidad y el manejo de datos sensibles.


IA, datos y privacidad: el nuevo escenario

El debate también se extiende a la inteligencia artificial y la recolección de datos. Se advirtió que muchas aplicaciones tienen acceso al micrófono y que los algoritmos pueden anticipar comportamientos y deseos de los usuarios.

Según se explicó, «el micrófono suele estar habilitado por defecto y los sistemas aprenden del usuario a un nivel que incluso puede superar su propio autoconocimiento».


Un punto de inflexión global

Detrás de estos fallos hay más de 2.000 demandas en curso, lo que anticipa un cambio de época en la regulación tecnológica. Para los especialistas, se trata de un antes y un después en el vínculo entre usuarios, plataformas y Estado.

Al mismo tiempo, advierten que mientras se regula el impacto de las redes sociales, la inteligencia artificial generativa avanza rápidamente, lo que podría abrir nuevos debates en los próximos años si no se establecen controles a tiempo.

Fuente: LU9

Comentarios

comentarios