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Diputados aprobó la reforma laboral en una sesión escandalosa y el proyecto vuelve al Senado

En una jornada atravesada por movilizaciones y el paro de la CGT, el oficialismo consiguió media sanción con 135 votos. El Senado tratará el proyecto el 27 de febrero.

En una sesión extensa, atravesada por cruces, acusaciones y escenas de fuerte tensión en el recinto, la Cámara de Diputados aprobó en general la reforma laboral impulsada por el oficialismo. El proyecto obtuvo 135 votos afirmativos y 115 negativos y ahora deberá ser tratado por el Senado para convertirse en ley.

La votación se dio en un contexto caliente: movilizaciones en distintos puntos del país y un paro general convocado por la CGT contra el paquete de reformas del Gobierno. En paralelo, dentro del Congreso, el debate tuvo ribetes escandalosos y dejó expuesta la fractura política en torno a uno de los ejes centrales de la agenda de Javier Milei.

La iniciativa fue respaldada por La Libertad Avanza, el interbloque Fuerzas del Cambio (UCR, MID y PRO), Innovación Federal, Producción y Trabajo, Independencia y algunos monobloquistas. En contra votaron la totalidad de Unión por la Patria, la mayoría de Provincias Unidas, el Frente de Izquierda y los monobloques de Marcela Pagano, Natalia de la Sota y Jorge Fernández.

Para avanzar hacia la sanción definitiva, el Senado deberá ratificar el texto con las modificaciones introducidas. Entre ellas, se eliminó el artículo 44, que contemplaba una rebaja salarial para trabajadores que sufrieran un accidente o enfermedad fuera del ámbito laboral.

Quórum, tensión y escándalo

La sesión comenzó con 130 diputados presentes, aportados por el oficialismo y bloques aliados. Resultó clave el respaldo de gobernadores que facilitaron el quórum, entre ellos Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones), Marcelo Orrego (San Juan), Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco) y Juan Pablo Valdés (Corrientes).

El primer foco de conflicto se desató cuando el presidente de la Cámara, Martín Menem, sometió a votación a mano alzada el plan de labor. La oposición de Unión por la Patria cuestionó el procedimiento y varios de sus legisladores se acercaron al estrado para exigir que se rectificara la decisión. Germán Martínez encabezó el reclamo, acompañado por Paula Penacca, Eduardo Valdés, Lorena Pokoik, Horacio Pietragalla y Nicolás del Caño.

La tensión escaló cuando Florencia Carignano apagó el micrófono del oficialista Carlos Zapata mientras hablaba, en un gesto que podría derivar en sanciones. Más tarde, el peronismo intentó suspender la sesión al advertir una supuesta pérdida de quórum. Con la intervención de Silvana Giudici y Luis Petri, Menem logró sostener la deliberación.
Los argumentos del oficialismo
El presidente de la Comisión de Trabajo, Lisandro Almirón, defendió la reforma y sostuvo que el “marco regulatorio actual no hace otra cosa que expulsar a las personas de la formalidad”. Planteó que el país arrastra un problema estructural de empleo genuino y que la informalidad alcanza al 55% de los trabajadores.
Desde la UCR, el mendocino Lisandro Nieri afirmó que la legislación vigente es “vetusta” y que no beneficia ni a empleados ni a empleadores. Según señaló, el sistema actual incrementó la litigiosidad, la informalidad y los costos laborales.

Rechazo opositor y advertencias judiciales

Desde Unión por la Patria, Sergio Palazzo advirtió que si la norma se convierte en ley habrá “una catarata de pedidos de inconstitucionalidad”. Afirmó que bajo el concepto de modernización se esconde “un brutal retroceso histórico” en derechos laborales y alertó sobre el impacto en el sistema previsional.

Vanesa Siley cargó contra legisladores peronistas que dieron quórum y habló de una “nueva Banelco”, en alusión a presuntas negociaciones políticas. Máximo Kirchner sostuvo que la reforma “va a fracasar” y que otorgará mayor poder a los empleadores para despedir o reducir salarios. Germán Martínez, en el cierre del bloque, anticipó que el peronismo derogará la ley si regresa al poder.

Desde otros espacios también surgieron críticas. Miguel Pichetto cuestionó el esquema de convenios por empresa al considerarlo un “grave error”. Martín Lousteau coincidió en la necesidad de una reforma laboral, pero afirmó que “no es ésta”. Mónica Frade anticipó alta litigiosidad e inconstitucionalidades, mientras que Myriam Bregman advirtió sobre el impacto negativo en mujeres trabajadoras. Néstor Pitrola rechazó la idea de que el problema sea el costo laboral y apuntó contra la especulación financiera y la desinversión.

El camino al Senado

Con la media sanción obtenida, el oficialismo activó de inmediato el cronograma en la Cámara alta. Convocó para este viernes a un plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y de Presupuesto con el objetivo de emitir dictamen y llevar el proyecto al recinto el 27 de febrero, en la antesala de la Asamblea Legislativa donde Milei inaugurará las sesiones ordinarias.

Fuente: Mi8

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