Gustavo Ares relató la peor crónica de su vida. En pocos minutos en fuego consumió toda una vida de trabajo.
El incendio que durante la madrugada afectó a Argenfer, un paseo de compras ferretero ubicado en la esquina de Colón y Perú, dejó consecuencias que van más allá de los daños materiales. Con el paso de las horas y tras el control de las llamas, su propietario, Gustavo Ares, puso en palabras la angustia de haber visto cómo el esfuerzo de toda una vida se perdía en cuestión de minutos.
“Fue una noche larga”, resumió Ares, todavía conmocionado por lo ocurrido. Según relató, cerca de las 2 de la madrugada se encontraba trabajando, realizando pedidos, cuando recibió una alerta en su teléfono celular. “Me sonó el celular por la alarma. Pensé que era un robo”, contó. «Lo que pasaba es que estaba entrando humo del taller mecánico de al lado. Cuando estoy viniendo para el local me llama el dueño del taller y me dice que venga rápido que se le incendia el taller y el fuego está agarrando mi local», completó.

Al llegar a las inmediaciones del local, el escenario ya era crítico. Uno de los momentos más dramáticos, según el testimonio del comerciante, se dio en los primeros intentos por frenar el avance de las llamas. “Les pedí que apagaran el fuego, pero no tenían agua. Durante mucho tiempo no tuvieron agua para poder detener el incendio. Cuando volvió el camión ya era tarde”, afirmó.

Las llamas consumieron mercadería, instalaciones y años de inversión. Frente a ese panorama, Ares describió con crudeza lo que sintió al observar el siniestro: “Vi consumirse el trabajo de 45 años en minutos”. La frase resume el impacto emocional de una pérdida que no se mide solo en términos económicos, sino también en historia personal y familiar.
Fuente: Mi8






