«Hace 8 o 9 meses que la gente no se puede llevar un mango a la casa. Hoy es la peor que he vivido en mi vida”, relató Julio, pescador artesanal
Una de las emblemáticas lanchitas amarillas del Puerto de Mar del Plata se hundió al comienzo de esta semana tras la tormenta que azotó la ciudad y la región. La embarcación, llamada Dalmaceje y con matrícula “01012”, estaba amarrada cerca de la cabecera de la banquina chica y se dedicaba a la pesca artesanal.
Tras el hundimiento, se desplegaron medios flotantes para evitar un derrame de hidrocarburos, mientras personal especializado trabaja en la prevención de contaminación y para proteger otras embarcaciones cercanas. La Fiscalía Federal, a cargo de Julio Darmandrail, investiga las causas del incidente. Este episodio trae a la memoria casos similares, como el hundimiento de la “Milucha” en junio de 2019 y “El Viejo Amabile” en abril de 2017, también tras fuertes temporales.
Pero más allá de este hecho puntual, la situación revela una crisis más profunda: la de las 14 lanchitas amarillas restantes que aún operan en Mar del Plata. Estas embarcaciones, que fueron un motor productivo y una postal característica de la ciudad, ahora se enfrentan a meses de inactividad y a la escasez de peces, dejando a sus tripulaciones sin ingresos durante meses.
“Es una crisis total y nadie hace nada. Salimos a las 5 y no hay horario: volvés si encontrás pescado. Hace 8 o 9 meses que la gente no se puede llevar un mango a la casa. Hoy es la peor que he vivido en mi vida”, relató Julio, pescador artesanal, en un informe de Canal 8. También advirtió sobre el futuro incierto: los jóvenes de la familia buscan empleo en embarcaciones más grandes, dejando en evidencia que la pesca artesanal tradicional está en retroceso.
Las lanchitas amarillas, construidas a principios del siglo XX por inmigrantes mayoritariamente de España e Italia, son embarcaciones de rada o ría, descubiertas, que solo pueden permanecer fuera del puerto un máximo de 24 horas y alejarse hasta 15 millas. En su apogeo, más de 250 de estas embarcaciones surcaban las costas marplatenses, pescando caballa en verano y cornalito durante gran parte del invierno. Algunas incluso llegaban a la Bahía de Samborombón para capturar corvina.
Hoy, consideradas un patrimonio cultural en extinción, las lanchitas amarillas representan no solo un modo de vida ligado a la pesca artesanal, sino también un símbolo de identidad de Mar del Plata que enfrenta un futuro cada vez más incierto. La combinación de la crisis económica, el abandono institucional y el cambio generacional amenaza con convertir este icono histórico en un cementerio de hierros corroídos, dejando atrás la postal que alguna vez definió a la ciudad.
Fuente: ahoramardelplata






