Los vendedores que trabajaban en la Bristol se trasladaron a la esquina de Yrigoyen y Luro. El corte es total en ambas calles, donde el Sivara reclama por los puestos laborales perdidos
El Sindicato de Vendedores Ambulantes (Sivara) de Mar del Plata reliza durante la mañana de este lunes una manifestación frente a la Municipalidad para mantener vigente su reclamo por los puestos laborales perdidos por el desmantelamiento de la feria de la Playa Bistol conocida como «La Saladita».
Hace poco más de 10 días la Prefectura en conjunto con efectivos del Arca y agentes municipales avanzaron sobre la requisa de los 170 puestos que componían la feria de la Playa Bristol. Horas más tarde y durante la madrugada, decenas de topadoras destruyeron las estructuras que daban trabajo a más de 200 familias.
Desde esa madrugada la movilización del Sivara y los feriantes fue constante. Apoyados por compañeros y compañeras de la venta ambulante o de distintas ferias de la ciudad representados por el gremio, se manifestaron frente a la Municipalidad la semana anterior en una jornada donde también reclamaron transportistas y prestadores para personas con discapacidad y médicos y jubilados de Pami.

Este lunes el reclamo volvió a trasladarse a la entrada del Palacio Municipal, donde la acción fue concreta: reclamar trabajando.
En pocos minutos y con la acción colectiva los feriantes desplazados de la costa marplatense montaron tablones y gacebos y comenzaron a hacer lo que saben: exponer sus productos y venderlos a las personas que pasan por la zona.
Acompañados de banderas, bombos y platillos, la manifestación transcurre en paz en el microcentro. En tanto, y dada la magnitud del despliege, la calle Hipólito Yrigoyen y la Avenida Luro permanecen con un corte total.
La investigación judicial detrás de La Saladita
A la par del reclamo de los feriantes que quedaron sin fuentes de ingreso para sus familias, la Justicia investiga la acción de Walter Rivero, secretario general del Sivara, y distintos actores participantes de los cobros por el uso de los puestos durante la temporada de verano.
La feria era administrada por el Sivara, más precisamente, consta en la investigación a cargo del juez federal Santiago Inchausti, por el secretario general de la vendedores ambulantes.
Para la justicia Rivero es quien lideraba la organización. «Quien valiéndose de su condición de Secretario General o Delegado del Sindicato de Vendedores Ambulantes estaría a cargo de la administración y gestión de la Unidad Turística Fiscal “Playa Bristol» de esta ciudad; lugar en donde se comercializarían productos en infracción a la ley 22362 (Ley de Marcas) al resultar el encargado principal de gerenciar la explotación comercial del predio obteniendo beneficios económicos producto de esa explotación y del nulo control fiscal configurado en el lugar».

Del expediente surge que en algunos casos se habría cobrado 5 millones de pesos a los puesteros como una suerte de canon por la temporada de verano. No obstante, de una escucha telefónica realizada a un celular de Rivero se captó una conversación en la que un puestero le reprocha una cuestión de competencia con otro stand y que pide que se lo solucionen porque pagó «9 palos» por el espacio.
Para el juez Inchausti la actividad realizada en la Saladita de la Bristol estaba atravesada por una serie de infracciones, principalmente a la Ley de Marcas.
Fuente: Mi8






